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BALONCESTO | Copa del Rey

El pundonor de un campeón

Abbio, del Pamesa, se rompe el tendón de Aquiles tras jugar dos meses con dolor

"Si gano la Copa, subo a la torre del Micalet [la de la catedral] con los ojos cerrados". Entre risas, Alessandro Abbio (Racconigi, Italia; 1971), escolta del Pamesa, soñaba en la víspera de los cuartos de final ante el Auna con su primer título en el baloncesto español. Pese a su impresionante palmarés, tenía la ilusión del novato porque, toda su carrera en Italia, en Valencia ha recobrado la alegría del juego. Por eso ha actuado dos meses con dolor en el tendón de Aquiles que se rompió el jueves: seis meses de baja e interrogantes sobre el futuro de uno de los mejores europeos.

Abbio, operado ayer, se inició en el Torino, club desde el que llegó a Bolonia en 1994. Allí ganó tres Ligas, cuatro Copas y dos Euroligas con el Kinder, en el que era el ídolo. "Siempre serás nuestro gran capitán", le despidió la afición. Con la selección ha sido 145 veces internacional y ha ganado la plata en el Campeonato de Europa de Barcelona 97 y el oro en el de Francia 99.

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En abril de 2002 recaló en el Pamesa. "Nunca digo esto, pero Abbio es mi hombre de referencia", confesó el técnico, Paco Olmos, después de que el italiano, lesionado, anotara 22 puntos en los octavos de final de la Copa ULEB ante el Colonia. Él, en cambio, se refugia en la sombra: "No soy una estrella, sólo un buen jugador".

El curso para él se ha acabado. "Es una lesión espinosa. La recuperación es complicada. El uso del tendón es fundamental", dijo Jorge Mora, médico del club. Abbio permanecerá dos meses sin apoyar el pie para la cicatrización y después hará ejercicios de carga y fortalecimiento.

A su favor juega su condición física, la de un tipo fibroso y ligero, y los precedentes de otros deportistas. "Si tiene orgullo y carácter competitivo, se recuperará", dice el ex futbolista Robert Fernández, que salió airoso de ella. Eso, seguro. Un empleado del Pamesa bromeaba ayer junto a un Abbio sonriente: "¡Quiere subir corriendo al quirófano!".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de febrero de 2003