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Reportaje:

Sacar partido a la lengua

El Consell asigna las subvenciones de la promoción lingüística según el peso político de los ayuntamientos

En la Comunidad Valenciana existen 191 oficinas municipales de promoción del uso del valenciano. Unas entidades que han desarrollado ayuntamientos y municipios mancomunados para el fomento de la lengua, como prevé la Llei d'Ùs i Ensenyament del Valencià, de 1983, que fija como uno de los objetivos el de proteger la recuperación del idioma propio y garantizar su aplicación oficial.

Para llevar adelante estos objetivos, el Gobierno valenciano, a través de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP), renueva desde 1998 un convenio anual para distribuir ayudas económicas entre los solicitantes con un importe máximo de 462.780 euros. Según las bases de la convocatoria, la resolución de las solicitudes es estudiada por una comisión técnica, presidida por el secretario general técnico de la FVMP, y para la concesión se tendrán "en cuenta criterios como: número de personas a quienes va dirigida, presupuesto, adecuación a las prioridades de objetivos" de las campañas candidatas. Unos parámetros que se infringen cada convocatoria, según el portavoz socialista de este organismo, y alcalde de Paterna, Francisco Borruey: "Se celebra una junta de portavoces y las ayudas se distribuyen según el peso político de la última legislatura". El órgano de gobierno de la FVMP no ha facilitado a este periódico el dinero asignado a los ayuntamientos del PP. La subvención para los 72 municipios socialistas asciende a 120.000 euros, una cantidad que Borruey tacha de "miseria" por representar el 37% del presupuesto consignado en 2002, frente a los 78 alcaldías del PP que perciben en torno al 60% del presupuesto, alerta. "Luego me toca a mí hacer malabares para repartir penurias entre todos", revela desgranando las minúsculas concesiones en una clara alusión a la política de la zanahoria. "El presupuesto de Elche para 2002 fue de 450 euros, a Gandia le correspondieron 400 y a Paterna 300". Estos ayuntamientos solicitaron ayudas de entre los 148.000 a 33.000 euros.

La batalla de los técnicos, licenciados en Filología Catalana, es otra. Por sus manos pasa toda la documentación administrativa, que deben traducir y corregir, e imparten clases de valenciano entre el personal municipal. Además, llevan a cabo las campañas municipales de promoción de valenciano. Su trabajo engloba todas las partes del proceso, por lo que algunos realizan hasta las fotografías de los carteles y el reparto del material en escuelas y establecimientos, para estirar la subvención, que siempre debe completar cada Ayuntamiento. "Este año me encargo de la campaña de las autoescuelas, junto con una compañera de otro Ayuntamiento, con quien confeccionaré una bibliografía de las editoriales con léxico específico en valenciano y los trípticos", informa la técnico del Ayuntamiento de Mislata, Agnés Talaya.

Al comentar esta iniciativa desliza otra de las trabas con las que tropieza el técnico en su quehacer diario: la soledad. La mayoría de los gabinetes dispone de una única persona, cuya catalogación laboral, en algunos casos, ni siquiera se corresponde con la titulación académica. Más de una treintena de técnicos de ayuntamientos se reúnen, coordinados por la Diputación, para intercambiar propuestas y diseñar las campañas, en lo que podría ser una incipiente red valenciana, aunque de ella emergen complicaciones, como es partir de distintas situaciones políticas y lingüísticas. "En Mislata sólo el 8% de los 42.000 habitantes hablan valenciano y las campañas requieren un diseño específico", apostilla Talaya. Su homóloga de Puçol, Ana Gascó, que visitó Barcelona para ver cómo trabaja el consorcio catalán también expresa sus dudas sobre aquel modelo que obliga a la homogeneidad de los programas, aprobados por políticos. La próxima reunión de la plataforma valenciana se celebrará en esta localidad el 7 de marzo. En Sueca, una de las oficinas veteranas, el dinero asignado contempla como peculiaridades unos premios por la corrección lingüística de los rótulos en las fallas y becas a jóvenes para la asistencia de los Premios Octubre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de febrero de 2003