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AMENAZA DE GUERRA | La protesta en la capital

Madrid exige a Aznar que se separe de Bush

El mundo político, sindical y social clama para que el Gobierno escuche el deseo de paz

Madrid lanzó ayer un grito casi unánime al Gobierno que preside José María Aznar para que abandone las tesis "belicistas", se separe de la Administración de Bush y "rectifique" y escuche "al pueblo", que quiere paz. Ese clamor -alrededor de un millón de personas según cálculos de EL PAÍS- fue interpretado por los líderes políticos, sindicales y de las organizaciones sociales como una advertencia contundente al Gobierno de que no puede actuar de espaldas a los ciudadanos. PSOE, IU, CC OO, UGT y los colectivos sociales convocantes concluyeron, tras la gigantesca movilización ciudadana, que ahora es más posible que nunca "parar la guerra" y lograr que el Gobierno rectifique. Todos recordaron que ya rectificó el decretazo tras la huelga general.

Los ciudadanos atendieron en masa el llamamiento para salir a la calle y protestar contra la posición del Gobierno de España respecto a un posible ataque a Irak. Los convocantes, PSOE, IU, UGT, CC OO y una cincuentena de organizaciones sociales, consideraron un éxito absoluto la marcha. Tanto, que se desbordó.

La difícil organización -fue muy complicada la coordinación entre los 60 convocantes- y la superación de las previsiones transformaron la marcha en una concentración que a duras penas se movía. Prácticamente no hubo cabecera, ya que los actores tuvieron que dejar la pancarta y cambiar de recorrido para poder llegar a la Puerta del Sol. Los políticos y sindicalistas, que iban más atrás, ni siquiera lograron llegar a la lectura del manifiesto, y quedaron bloqueados en medio de la multitud.

El protagonismo fue para los ciudadanos porque así lo quisieron los convocantes. Y se notó. El ambiente festivo, reivindicativo e incluso las consignas que se corearon trascendieron cualquier proclama partidista. Aunque el lema más escuchado -"esto nos pasa, por un Gobierno facha"- demostró que la izquierda se manifestó casi al completo.

Los convocantes recordaron que hacía mucho tiempo que no se veía en las calles a tantos jóvenes protestando. Fue constante la comparación con la mayor protesta callejera de los últimos años, la que siguió al asesinato por ETA del concejal del PP Miguel Ángel Blanco, e incluso con la que siguió al intento de golpe de Estado del 23-F. En efecto, había cientos de miles de jóvenes que con sus cánticos y bailes dominaban la marcha. Pero también familias enteras, que abarcaban todas las generaciones. Muchos padres llevaban a hombros a sus hijos pequeños.

Los seguidores de movimientos antiglobalizadores iban a su aire, junto a ciudadanos sin adscripción visible, y los militantes del PSOE, IU, PCE y los dos mayores sindicatos luciendo pegatinas y banderas con sus propios símbolos.

Los partidos y sindicatos portaron la tercera y última pancarta, detrás de las organizaciones sociales. Fueron los actores y el mundo de la cultura y de la universidad quienes ocuparon el primer lugar.

El líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, desfiló con Gaspar Llamazares, coordinador general de IU; Francisco Frutos, secretario general del PCE, y Cándido Méndez y José María Fidalgo, secretarios generales de UGT y CC OO, respectivamente. Además, estaban los candidatos de la izquierda a la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid: Rafael Simancas y Trinidad Jiménez (PSOE) Fausto Fernández e Inés Sabanés (IU) y José María Mendiluce y Ángel Requena (LV-IM).

Zapatero -que se encontró con muchos partidarios que le llamaban "presidente"- pidió a Aznar "que rectifique" y reconozca que "se ha equivocado". Llamazares dijo que si no lo hace "será su suicidio político", mientras los sindicalistas recordaban que ya dio marcha atrás con el decretazo tras las protestas. Frutos le pidió que adelante su sucesión tras esta "moción de censura popular".

"Aznar, sí, sí, la guerra para tí" y "Bush, Sadam, asesinos son", se oía al paso de los políticos. También el director de cine Pedro Almodóvar llamó "asesino" al Gobierno de Estados Unidos, saliéndose por un momento del manifiesto redactado por el Foro Social de Madrid. No todos los extremos de ese texto hubieran sido suscritos por los partidos y sindicatos convocantes, pero el deseo de éstos de quedar en un segundo plano permitió que las numerosas y heterogéneas organizaciones redactaran el manifiesto que estimaron oportuno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de febrero de 2003