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Crónica:

El Barça espabila en Montjuïc

Cocu y Xavi decidieron el 'derby' y apuntaron la recuperación azulgrana ante un Espanyol que no logró dar réplica

El Barcelona salió del atolladero en Montjuïc, donde liquidó al Espanyol con una facilidad pasmosa e inesperada en primera instancia y con sufrimiento y dejando algunas dudas en un segundo período en el que se dejó apretar más de la cuenta.

Antic ha instaurado un estilo mucho más sólido defensivamente y, sin grandes alardes, pero con mayor repertorio ofensivo que en la época de Van Gaal. Nada impresionante. Pero ayer le alcanzó para dar cuenta de un Espanyol que presentó un perfil afilado por los nombres que dispuso Clemente pero impotente y plano hasta que, ya con 2-0, irrumpió Tamudo en la segunda parte. Hasta entonces no existió el Espanyol en ataque. Pero desde aquél momento Bonano, un espectador más en el primer tiempo, tuvo que repetir intervenciones en un pim pam pum que no dejó en entredicho a los azulgrana porque el Espanyol no aprovechó ni una.

ESPANYOL 0 - BARCELONA 2

Espanyol: Toni; Torricelli (Morales, m. 89), Lopo, Soldevilla, David García; Velamazán (Tamudo, m. 46), Domoraud, De la Peña (Òscar, m. 71), Roger; Maxi y Milosevic. Barcelona: Bonano; Reiziger, Puyol, De Boer, Sorín; Overmars (Rochemback, m. 46), Xavi, Cocu, Mendieta (Motta, m. 56); Saviola (Riquelme, m. 71) y Kluivert. Goles: 0-1. M. 39. Cocu, desde el punto de penalti, peina una falta sacada por Xavi. 0-2. M. 41. Xavi, desde la frontal, culmina con un tiro raso y ajustado una combinación por el centro de Kluivert y Saviola. Árbitro: López Nieto. Mostró tarjeta amarilla a Lopo, Tamudo, Domoraud, Bonano y Puyol. Montjuïc. Unos 40.000 espectadores. Un espontáneo fue rápidamente reducido cuando saltó al campo en el inicio del segundo tiempo.

Antic repitió el mismo equipo que ante el Athletic, volvió a confiar en que Overmars por la derecha y los relevos entre Sorín y Mendieta por la izquierda ayudaran a Kluivert y Saviola a desajustar la defensa del Espanyol. Con un juego mucho más directo, vertical, sin despreciar la posibilidad de tejer pero sólo en ocasiones puntuales, el Barça fue imponiendo paulatinamente su superioridad.

Clemente dio entrada a De la Peña y Toni Velamazán, y dejó en el banco a Morales y a Tamudo, posiblemente aún disminuído por la gripe que le mantuvo media semana en cama. El Espanyol deseaba tejer en el centro del campo y llegar algo más por los carriles. Pero eso se quedó en una mera hipótesis. Los jugadores del Barça se arroparon en el repliegue y trató de defender muy lejos de su área, algo que le salió bien al principio y mal tras el descanso cuando embistió el Espanyol. De cualquier manera, en ese aspecto el equipo azulgrana es más compacto, menos predispuesto a grandes concesiones.

El Barça tanteó y al primer amago, un golpe de cintura de Overmars, se encontró como respuesta la inesperada blandura defensiva del Espanyol. Sus laterales le procuraron a Toni varios sustos de consideración. Pero Kluivert se empeñó en apuntar a la luna en una noche en la que estuvo exasperante. Al holandés le puso la primera en bandeja Torricelli, en uno de los muchos errores de bulto que cometió. El italiano dejó un centro de Overmars muerto en el área pero ni siquiera a bocajarro daba en el blanco Kluivert, que calcó la acción tras un centro desde la izquierda de Mendieta. Pero el Barcelona se agrandaba a medida que transcurría el tiempo y confirmaba que el Espanyol había adoptado la forma del saco de recibir golpes. Y el Barça, algo tímido al principio, con dificultades para sacudirse el melodrama que le rondaba en un partido en que flirteaba con la zona de descenso, acabó propinando los golpes que desde hacía tiempo no daba.

De la Peña, se convertió en una rémora. De Velamazán apenas hubo noticias, con el agravante de que por la zona izquierda Mendieta y Sorín le llevaron por la calle de la amargura. Y Roger quedó perfectametne controlado por Reiziger. No tardaron en llegar los dos goles con los que el Barça se metió el partido en el bolsillo. Los dos en apenas, seis minutos, cuando se acercaba el descanso. Ambos en acciones en las que la defensa del Espanyol se agrietó por el medio. Y ambos con el sello de Xavi, cuyo toque fue sutil y providencial en el lanzamiento de la falta que aprovechó Cocu para abrir el marcador, y certero en el remate colocado que le exigió la disposición defensiva que encontró cuando recibió en el balcón del área de pies de Saviola.

La recuperación del Barcelona quedó un tanto en entredicho en una primera media hora del segundo periodo en el que la defensa azulgrana se vio demasiado apurada por las arremetidas del Espanyol. Tamudo la desequilibró repetidamente. El Barcelona sangró especialmente por la zona izquierda, donde Sorín es tan beneficioso en ataque como dubitativo en defensa. Antic, que ya había relevado a Overmars por Rochemback, lo cual dejó huérfano el lado derecho atacante, trató de cerrar el agujero por la zona izquierda con el relevo de Motta por Mendieta. Bonano pasó a ser el protagonista constante del partido. Cuando no remataba Tamudo, era Maxi, cuando no Roger. Pero el meta argentino se redimió de la desastrosa actuación que hace un año en Montjuïc le costó la titularidad, y resolvió con eficiencia. Antic logró estabilizar su equipo, que por momentos, estuvo escesivamente a expensas del Espanyol. El Barcelona acabó sacando un triunfo que le libra del escarnio de caer en la zona de descenso y que, por el contrario, le permite apuntar a una recuperación saludable. Montjuïc, al respecto, era el escenario idóneo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de febrero de 2003