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AMENAZA DE GUERRA | Las exigencias de los socios parlamentarios del Gobierno

CiU y CC exigen una segunda resolución y la unanimidad de la UE para apoyar la guerra

Trias: "Renunciamos a pensar que el tiempo se ha acabado y que la guerra es inevitable"

Los dos socios tradicionales del Ejecutivo del PP, Convergència i Unió (CiU) y Coalición Canaria (CC), exigieron ayer una segunda resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y una posición unánime de la Unión Europea como condiciones "imprescindibles" antes de asumir que la guerra es "inevitable". Aznar había calificado ambas como deseables y subrayado que el Ejecutivo "trabaja activamente" para lograrlas. CiU y CC se lo exigen como requisito de consenso. "Renunciamos a pensar que el tiempo se ha acabado y que la guerra es inevitable. No nos conformamos con lo inevitable", subrayó el portavoz de CiU, Xavier Trias, antes de destacar que "la guerra no es, ni puede ser, un instrumento más de presión".

El portavoz parlamentario de los nacionalistas catalanes, Xavier Trias, criticó que la UE afronte esta crisis dividida, pero acusó de las discrepancias tanto al eje París-Berlín -al recordar la declaración unilateral que el presidente francés, Jacques Chirac, y el canciller alemán, Gerhard Schröder, hicieron contra la guerra con motivo del aniversario de sus 40 años de colaboración- como a la carta firmada por nueve líderes europeos e impulsada por José María Aznar.

"Todos han actuado equivocadamente. Lo han hecho Francia y Alemania, rompiendo en primer lugar la unanimidad por razones que no siempre responden al interés de evitar el conflicto". Y apostilló: "Lo ha hecho también mal el Reino Unido, con Toni Blair, al posicionarse de manera unilateral en el otro extremo, y también ha actuado usted, señor presidente, de esta manera unilateral". Blair y Aznar son los primeros firmantes de la célebre carta.

Estas tomas de posición hacia los extremos no facilitan, según Trias, la "búsqueda de consensos y puntos de encuentro", que es lo que hace falta ahora en una crisis de esta envergadura. El diputado catalán subrayó que "un conflicto bélico es siempre la última opción" y que éste no puede en ningún caso iniciarse "sobre la base de un temor indefinido e indeterminado a lo que pueda hacer otro país".

Con estos argumentos, el portavoz de CiU reclamó al presidente del Gobierno "más información" y que trabaje para "construir consensos".

Ya con esos hipotéticos acuerdos de futuro -dentro de España, en la Unión Europea, y en la OTAN- habrá que "agotar todas las alternativas a la guerra" y, en última instancia, ir a ella "con el respaldo explícito del Consejo de Seguridad". Trias pidió explícitamente "conceder tiempo" a los inspectores, sin especificar cuánto, para que la comunidad internacional se dote así de "legitimidad" para iniciar, si Irak no se desarma, un conflicto armado.

Ésta fue también la posición defendida por Coalición Canaria, con la diferencia de que su portavoz, José Carlos Mauricio, optó muy claramente por que el tiempo que se dé como ultimátum definitivo para el desarme no sea "ni indefinido ni indeterminado". Mauricio concluyó que "hay que decirle al Gobierno de Irak que existen unos plazos si quiere evitar la guerra", advertirle de que "tiene que hacer gestos de desarme real". Pero enfatizó que todo ello sólo puede y debe hacerlo el Consejo de Seguridad.

Mauricio tampoco olvidó criticar la aportación de Aznar al discrepante debate europeo. Lo hizo en estos términos: "Al presidente Aznar le ha faltado hoy decir que dentro de los cinco ejes de la política española está la de fortalecer la unidad europea sobre un principio de equilibrio". Y esto último, además, se lo reclama Coalición Canaria al Gobierno del PP por "patriotismo". "Nosotros somos patriotas españoles en tanto que patriotas europeos". Como tales, Mauricio instó al presidente del Gobierno a que coopere para utilizar "a la Europa unida como un elemento de equilibrio internacional para desarmar al régimen de Irak".

En definitiva, que tanto CiU como Coalición Canaria mantienen una explícita diferencia con el Ejecutivo: la segunda resolución no es sólo deseable, sino imprescindible. Y ambos piden que Europa, sea nueva o vieja, recupere una sola voz en esta crisis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de febrero de 2003