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Nigeria decreta el toque de queda tras una sangrienta ola de violencia étnica

Las autoridades de Nigeria han impuesto el toque de queda desde el anochecer hasta el amanecer en la ciudad de Warri, en el sur del país, donde una sangrienta ola de violencia étnica se ha cobrado más de 20 muertos, incluidos miembros de las fuerzas de seguridad, en los tres últimos días.

Grupos de jóvenes se dedicaron a incendiar casas de viviendas y edificios oficiales en enfrentamientos entre las tribus de los urhobos y la de los itsekiris, que mantienen una larga disputa sobre dónde deben situarse los edificios de la Administración en la ciudad. Un periodista local comprobó que había al menos 18 cadáveres en las calles de la ciudad, incluidos miembros de las fuerzas de seguridad.

Un portavoz del gobernador del Estado aseguró que los disturbios se originaron a raíz de una disputa sobre los límites de los distritos electorales en la ciudad. Warri, situada en el Estado de Delta, una zona rica en petróleo, se encontraba anoche en calma después de que fuerzas policiales y del Ejército comenzaran a patrullar sus calles y establecieran puestos de control en las principales encrucijadas. Numerosas familias habían preparado ya sus equipajes para escapar hacia zonas más seguras en caso de un nuevo estallido de violencia, mientras las tiendas y los bancos permanecían aún cerrados y protegidos con tablones.

"He perdido todo lo que tenía en la vida: mi dinero, mi casa... Estoy acabado", se quejaba un habitante de un distrito de la comunidad urhobo, que ha sufrido la mayor parte de los daños.

Más de 10.000 personas han muerto en enfrentamientos étnicos o religiosos en Nigeria desde que el país recuperó la democracia en 1999, después de 15 años de dictadura militar.

En Lagos, por otro lado, las autoridades de la capital económica nigeriana elevaron ayer a 33 la cifra de muertos causados por la explosión que destruyó un edificio de viviendas en el que se hallaban también un banco y una zona comercial el pasado domingo.

La explosión que provocó la tragedia de Lagos no fue un acto "terrorista", de acuerdo con los resultados de la investigación preliminar encargada por las autoridades, pero parece tener un origen criminal, según informó ayer el gobernador del Estado, Bola Tinubu, informa France Presse.

Tinubu aseguró que "el Gobierno estudia todas las posibilidades y no excluye la del sabotaje". "Sospechamos que hay personas que tienen a los bancos como objetivos. Existen pruebas que tenemos que estudiar", añadió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de febrero de 2003