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Crónica:MÚSICA

Pensamiento Cage

LA PUBLICACIÓN en España de la principal colección de artículos de John Cage de sus primeros veinticinco años de actividad con más de cuarenta años de retraso plantea no pocos interrogantes sobre nuestro pulso cultural. Silencio, en efecto, apareció en 1961 y recogía una serie de trabajos, textos, conferencias y manifestaciones que iban desde la temprana charla El futuro de la música: Credo, de 1937, hasta los escritos del mismo año de la salida del libro: 'Sobre Robert Rauschenberg, artista y su obra' y '¿Hacia dónde vamos? Y ¿qué hacemos?'. Entre estos límites temporales, aparecen en esta publicación textos fundamentales y ampliamente citados: 'Composición como proceso', 'Indeterminación', los célebres textos dedicados a Erik Satie y Edgar Varèse, o las renombradas 'Conferencia sobre algo' y 'Conferencia sobre nada'.

Silencio

John Cage. Traducción de Marina Pedraza. Árdora. Madrid, 2002. 290 páginas. 15 euros.

A lo largo de una veintena de escritos, se van abriendo camino las principales ideas que terminaron caracterizando sus posiciones. En el primer escrito, de 1937, aún se busca la sustitución de los problemas estéticos del pasado a través de las posibilidades que abrían los instrumentos eléctricos y la revalorización del ruido. Pero enseguida se hacen presentes las referencias al zen como liberador de la identidad. De tal modo que en poco más de dos décadas, Cage ya formula claramente un ideario que cuestiona las prerrogativas del individuo en el proceso creador: no intencionalidad, indeterminación, azar... Así, por ejemplo, cuando habla de Varèse y le crítica sus "manierismos", dice que: "Hacen difícil escuchar los sonidos tal como son, pues atraen la atención hacia Varèse y su imaginación".

¿Llegamos con retraso para leer a Cage? Veamos: "Con nuestras acciones no buscamos ganar dinero, pero hacemos lo que hay que hacer, con nuestras acciones no buscamos alcanzar la fama (el éxito), pero hacemos lo que debemos...". En fin, nunca es tarde para aspirar a la juventud.

Leer en nuestro idioma el pensamiento casi completo del primer Cage con más de medio siglo de diferencia plantea curiosas imágenes que nos hablan tanto de la potencia de su personalidad como de las paradojas del paso del tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de febrero de 2003

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