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Antoni Tàpies afirma que su obra "sigue siendo rebelde"

El artista presenta sus últimos trabajos en una exposición en Barcelona

Aunque en el contexto internacional el horno no está para bollos, Antoni Tàpies (Barcelona, 1923) sigue creyendo en la capacidad transformadora del arte. Esta rebeldía puede constatarse en su obra reciente, que se presenta hasta el 29 de marzo en la galería Toni Tàpies de Barcelona (Conselll de Cent, 282). La exhibición la componen una docena de pinturas, la mayoría de gran formato, que exploran caminos diferentes dentro de los registros habituales del autor.

"Mi obra sigue siendo rebelde, en el sentido de expresar mi insatisfacción de cómo va el mundo", explica Antoni Tàpies, preocupado por el clima prebélico que se respira estos días. "Es una sensación que queda en la obra, porque el terror es algo que no deja indiferente a nadie". Para articular un discurso en contra de los negativos acontecimientos en ciernes, a Tàpies sólo le queda el recurso de crear. "Todavía tengo la pretensión de que con la pintura y la escultura se puede cambiar el mundo", dice el artista, aunque constata la dificultad de tal empeño: "El problema de los artistas es que no se nos hace demasiado caso, quizá porque no nos explicamos suficientemente bien, o simplemente porque no se nos quiere escuchar".

En cuanto a su obra, Tàpies ha trabajado duro en 2002, año de producción de todos los cuadros que exhibe en la exposición, la mayoría de los cuales han sido realizados en su estudio del Montseny. Además de una exposición en la galería Lelong de París, ha preparado otra para la sala Pace Wildenstein de Nueva York, que se pondrá en marcha en pocos días, y en marzo inaugura en la galería Waddington de Londres. "Todo es obra reciente", explica. Como de costumbre, el pensamiento, la reflexión y el sentimiento inundan sus obras. Prueba de ello es el cuadro Conocimiento y amor, cuyo título se encuentra reflejado en la superficie del cuadro. "El arte es una manera de aprender las cosas y yo trato de que mis obras me ayuden a descubrir este conocimiento".

Junto a este afán de captar la naturaleza de las cosas, otro de los motores de su trabajo es el afecto. De hecho, en la exposición Escritura material. Libros, que hasta el 9 de marzo le dedica la Fundación Tàpies, varios grabados están dedicados a Teresa, su mujer, y en la exhibición que hasta ayer se presentaba en la sala de exposiciones de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, en Alcoi, se podía contemplar la correspondencia personal del artista con su esposa. "Amor y conocimiento van ligados", afirma. "El conocimiento sin amor no tiene sentido. Y el amor sin conocimiento no puede funcionar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de enero de 2003