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COLUMNA

Bustinduy

Pocos daban futuro político a Marisa Bustinduy, secretaria general de los socialistas malagueños y menos aún como candidata a la alcaldía de Málaga. La larga tradición de los socialistas malagueños especialistas en navajeos aventuraba corta vida política a ésta mujer que supo intuir hace tiempo por dónde iba a transitar el futuro del PSOE, con Rodríguez Zapatero.

Socialistas malagueños de la prehistoria de la transición, con los colmillos afilados en una y mil batallas, se sonreían entre dientes, esperando ver pasar el cadáver político de Bustinduy. Incluso preclaros comentaristas anunciaban, a veces en plan chirigota, todos los males del averno para el PSOE malagueño de seguir siendo Bustinduy quien tirara del carro. Y peor aún, militantes socialistas de la belle epoque, por el simple hecho de apoyarla, se vieron envueltos (as) en campañas difamadoras verdaderamente rastreras y soeces. Hay "incorruptos" que terminan por corromperse en sus propias contradicciones.

Y sorprendió a su partido con la elaboración de la lista al Ayuntamiento de Málaga. No aceptó presiones y supo dialogar y negociar una candidatura que puede ser una sorpresa. No hay familias, ni primos; no hay aventuras arriesgadas, ni saltos en el vacío. Si ésta lista no es ganadora, será porque el pueblo de Málaga prefiere votar a la derecha. Enrique Salvo, Ana Gómez, Francisco Triguero, Inmaculada Pérez del Pulgar, Luis Reina, darán que hablar. Y en la sombra, como muñidor silencioso, Juan Paniagua. Apaciguar el PSOE malagueño es ya una victoria. Y a ello ayudó sobremanera la exquisita actitud de José Asenjo.

Hay nervios en el PP malagueño. Pondrá en liza a su artillería pesada, con Joaquín Ramírez y Paco de la Torre. De momento, Celia Villalobos está perdida. El candidato del PP y actual alcalde heredero, Francisco de la Torre, ha puesto una "calle Larios" en su vida. La remodelación de esta arteria de Málaga es su principal tarjeta de visita y la muestra por doquier. Todo un espectáculo fue ver a Teófila Martínez recorriendo la hermosa calle. Y si entonces había el ciento y la madre de cargos públicos y policías, cuando lo hagan Arenas y Aznar será el "acabose de la misa de doce".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de enero de 2003