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Entrevista:JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ ORTEA | Presidente de la Confederación del Júcar

"Cualquier plan tiene que estar dispuesto a sufrir cambios"

El nuevo responsable de la Confederación Hidrográfica del Júcar llega a Valencia tras cerrar una larga etapa en la primera línea de la política balear en las filas del PP. Hombre de confianza del ministro de Medio Ambiente, José María González Ortea tiene el encargo de impulsar con toda su "energía" el Plan Hidrológico Nacional, que defiende que acabará imponiéndose porque es "una pieza bien concebida que favorece a todos".

José María González Ortea, ingeniero de Caminos de 56 años nacido en Gijón, entró "de lleno" en la política -tras ser elegido diputado por primera vez en 1987- de la mano de Jaume Matas, quien le nombró consejero de Turismo en 1996 cuando presidía el gobierno de Baleares. El pasado noviembre, el ministro de Medio Ambiente le pidió que dejara el cargo de portavoz del PP en el Parlamento balear para confiarle la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) y la puesta en marcha del Plan Hidrológico Nacional (PHN).

P. Su antecesor, Juan Manuel Aragonés, era un experto en aguas cuando accedió a la presidencia de la CHJ. Usted no ha tenido vinculación con la Comunidad Valenciana y la gestión hidrológica. ¿El ministro ha optado por dar un perfil político al cargo?

"Aquí las cosas no dan para más, la única manera de garantizar agua es el trasvase"

"El debate debe seguir, pero sin perder de vista que los objetivos están definidos"

R. El ministro me conoce bien, hace muchos años que trabajamos juntos. La CHJ necesitaba una persona que empujara mucho y sacara adelante las muchas cosas que hay que hacer a raíz del PHN y la programación de obras de fondos Feder. Creo que Jaume Matas pensó en mí porque sabe que soy persona que empuja mucho las cosas y necesitaba a alguien de su confianza.

P. Llegó a Valencia en vísperas de una manifestación contra el PHN y ahora se convoca otra a favor. ¿Cómo responde al conflicto?

R. La misión de una institución como la CHJ es poner de relieve todo lo que supone de beneficio para esta comunidad la aplicación del PHN. En ese sentido, caben dos posturas; mostrar esos beneficios, insistir ante la sociedad y convencerla, y por otro lado, limar en lo posible las asperezas que puedan quedar en las cuestiones de tipo medioambiental, una prioridad absoluta de la confederación.

P. Con el actual enfrentamiento político, ¿queda algún margen para el debate científico y técnico?

R. El debate siempre está abierto. Cualquier plan con posibilidades de desarrollarse tiene que estar siempre dispuesto a sufrir modificaciones que lo perfeccionen, y a evolucionar en el tiempo, según las necesidades. No creo que un plan, en ningún caso sea bueno, si lo que pretende es no moverse, si desde el principio es tan rígido que no permite adaptaciones. En ese sentido, debe seguir el debate, pero eso sí, sin perder de vista que los objetivos del plan y las acciones básicas están perfectamente definidos y que lo vamos a impulsar con toda nuestra energía y esfuerzo.

P. Entonces, ¿qué modificaciones caben?

R. Me refiero a que cualquier gran obra pública está sometida a la crítica y a la información pública. El espíritu del PHN es que estos trámites intermedios hasta la construcción de la obra sean un proceso en el que se pronuncie todo el mundo, que se estudie todo y no tener ningún problema de modificar las cosas en el mejor sentido posible. El ciudadano o las instituciones que presenten alternativas ante una obra no deben pensar que están perdiendo el tiempo, se estudiarán y calibrarán en relación con otras. Hay que insistir en ello por algunas polémicas que están surgiendo.

P. Precisamente, los estudios sobre un embalse que reciba aguas del Ebro ya han suscitado una fuerte oposición en Turís y Monòver. ¿Se ha optado ya por un macroembalse o por varios pantanos?

R. Se mandó una memoria resumen del trasvase a los ayuntamientos afectados que dice que existe esa posibilidad, para que pudieran presentar las alegaciones que estimaran oportunas. Si en algún caso efectivamente las consideraciones socioeconómicas o de tipo medioambiental tienen tanto peso que pueden invalidar una solución, pues quedará invalidada. En uno o dos meses podremos tener una idea clara del resultado de esos estudios. No hay tomada ninguna decisión, ni a favor de unos ni en contra de otros.

P. El agua que está previsto trasvasar es de muy mala calidad, una crítica reiterada al plan.

R. Cuantitativamente, el Ebro es uno de los pocos ríos que tiene una afluencia de agua prácticamente garantizada, de manera que parece bastante lógico que parte de esa agua, siempre que no sea necesaria para otros usos prioritarios, se emplee. Cualitativamente, es necesario recuperar la calidad, y el Delta desde el punto de vista ecológico está muy mal. Pero no por el trasvase, estamos hablando de la mala calidad actual. El PHN prevé una mejora impresionante de la calidad de las aguas, de aprovechamientos mediante embalses, regadíos, etc, y se hará un tratamiento integral del Delta que va a conseguir recuperarlo ecológicamente. Si no hay PHN, eso no se va a hacer.

P. Se puede regenerar el Delta sin hacer el trasvase, ¿no?

R. Conforme, pero sería tremendamente injusto para la Comunidad Valenciana, Murcia o Andalucía Oriental, porque el Estado se va a volcar gastando mucho dinero en mejorar el Ebro, y ya que se hace eso, si además sobra agua, ¿por qué no se gasta también una parte importante de dinero para traer un agua que se necesita mucho?

P. La financiación europea para el PHN y el trasvase Júcar-Vinalopó aún no está garantizada. ¿Se plantean alternativas para el caso en que no haya ayudas?

R. Desde el ministerio ni muchísimo menos piensan que no pueda haber financiación europea. No se ha puesto en marcha ningún plan B, que yo sepa, porque el plan A, que la Unión Europea financie las obras, se ve por muy buen camino. En cuanto al trasvase Júcar-Vinalopó, es verdad que la comisaria de Medio Ambiente ha pedido mayor información. No hablamos de obritas de poca monta sobre las que se haga un informe de trámite y hay determinados grupos, creo que muy cegados por una política con minúscula, que están presionando enormemente para conseguir que se retrase esto. Bruselas pide más información sobre cuestiones que se están contestando, y la impresión que se tiene es que no habrá mayores problemas. La realidad se acaba imponiendo siempre.

P. ¿Y cuál es esa realidad?

R. Se acabará imponiendo que el PHN es una pieza bien concebida y que favorece a todos.

P. La Comisión Europea pregunta reiteradamente si se aprovechan todos los recursos al máximo.

R. Eso está muy claro, y en el ámbito de esta confederación hay un plan de cuenca extraordinariamente bien estudiado, que ha superado escollos de orden político muy difíciles y que ha conseguido poner de acuerdo a las comunidades de riego para aprovechar hasta la última gota de agua. Aquí las cosas no dan para más, y la única manera de garantizar todos los años suficiente agua para riego y abastecimientos es el trasvase.

P. ¿A un precio que se situará por encima de la previsión oficial?

R. La agricultura valenciana o murciana es una industria muy consolidada, necesita agua y el precio no va a tener tanta importancia. Está costando un dineral sacar agua de pozos de enorme profundidad, pero se mantiene la industria, como la uva del Vinalopó o en Almería. El sobrecosto que pueda tener el agua del trasvase me parece que será asumido sin ninguna duda.

P. Este mes acaba el plazo para las ofertas de cinco tramos del trasvase Júcar-Vinalopó, una obra que duplica el trasvase del Ebro y causa rechazo en La Ribera.

R. Los 80 hectómetros cúbicos que se pueden derivar como máximo, están sobradamente compensados por la modernización de la Acequia Real del Júcar, que supone más de 100 hectómetros cúbicos. Y sólo se derivará en caso de que haya agua para ello, la Vega de Valencia va a ser prioritaria siempre. En cuanto a la duplicación, no es así, el agua del Ebro va a ser necesaria para garantizar que en Alicante haya agua siempre y esto permitirá hacer descansar los acuíferos, muchos en situación muy precaria.

P. ¿Cómo se controlará que no aumente la superficie de regadío tras las expectativas de crecimiento generadas con el PHN?

R. Hay sistemas de detección. En Albacete, donde está más avanzado, tenemos uno por satélite que puede determinar qué zonas hay de regadío y qué cultivo es. Es un sistema que se está poniendo en marcha y que extenderemos. Eso, más los registros de agua que trataremos de poner al día en los próximos tres o cuatro años, permitirán controlarlo.

P. ¿Aumentará personal para reducir la acumulación de más de 23.000 expedientes de pozos a inscribir en esos registros?

R. No, vamos a contratar unas asistencias técnicas para poner al día los expedientes junto al personal de la confederación.

P. Esta situación pone de manifiesto que aún no se sabe cuánta agua subterránea se extrae.

R. Se tiene una idea muy aproximada de lo que hay; otra cosa es que pueda haber algunas explotaciones fraudulentas.

P. Hay estudios que calculan miles de pozos ilegales.

R. Los expertos están en la confederación, y me dicen que hay pozos ilegales, naturalmente, pero también hay asesinatos en la calle y eso no significa que se esté matando gente en cada esquina. Creo que no es especialmente significativo, nuestro problema de no tener todos los registros es que la situación de muchas explotaciones es de no estar legalizadas, pero eso no significa que sean ilegales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de enero de 2003