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Necrológica:

Ramón Sabatés, dibujante, modernizador de 'Los grandes inventos del TBO'

Acompañado de su familia, en especial de su viuda, Enriqueta Hernáez, que permaneció junto a su lecho hasta el último momento de su vida, fue enterrado ayer en el cementerio de Poblenou de Barcelona Ramón Sabatés Massanell, prolífico dibujante de historietas vinculado a la revista TBO y autor que consolidó los célebres Grandes inventos del TBO como emblema de la publicación junto a la Familia Ulises de la etapa de Benejam y a los náufragos del también malogrado Josep Coll. Sabatés murió poco antes de la medianoche del pasado jueves en la residencia hogar Nuestra Señora de Lourdes, en Sant Just Desvern, a pocos kilómetros de Barcelona, donde hacía ya años que el autor vivía al cuidado de una orden religiosa. Sabatés, nacido en la población barcelonesa de Llinars del Vallès en 1915, padecía desde hace tiempo una enfermedad cerebro-vascular que lo mantenía en cama.

Entre los asistentes al sepelio se encontraba el dibujante Josep Maria Blanco, conocido por sus escenas de multitudes muy en la línea iniciada por Opisso. Blanco, uno de los pocos supervivientes, junto a Muntañola, de la época dorada del TBO, declaró ayer: "Fue un gran dibujante. De tanto en tanto lo iba a visitar a la residencia, éramos amigos desde hacía muchos años, en la época en la que coincidíamos muchos lunes en la redacción del TBO cuando entregábamos nuestras páginas".

Para poder sufragar sus cuidados, en septiembre de 2001 tuvo lugar una exposición en la que se pusieron a la venta diversos originales de Sabatés y también material gráfico de los numerosos cuentos infantiles, álbumes de cromos y libros de juegos que realizó a lo largo de su carrera. La mayoría de piezas fueron adquiridas el día anterior a la inauguración de la exposición por el Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Barcelona. Gracias a esta adquisición, una importante parte del legado creativo de Sabatés ha quedado a salvo. Con este material, en mayo de 2002, y coincidiendo con la celebración de la pasada edición del Salón del Cómic de Barcelona, la sede del Colegio de Ingenieros Técnicos acogió una muestra de su trabajo que constataba la voluntad de la entidad de difundir periódicamente esta obra. La razón del interés de este organismo por Sabatés procedía del hecho de que el dibujante era perito mecánico de formación, por lo que sus inventos, aunque disparatados, eran mecánicamente factibles. Como nota un tanto macabra, ayer explicaba un coleccionista de su obra que nada más conocerse la muerte del artista había tenido llamadas que mostraban el interés por adquirirle obra de Sabatés.

Cuando Sabatés se hizo cargo de Los grandes inventos del TBO en los años sesenta, la sección había estado a cargo de otros muchos dibujantes de la casa, como Nit, Benejam, Tínez, Tur y Serra Massana, que fue quien, a instancias del editor Buigas, creó al profesor Franz de Copenhague, científico al que se atribuían los inventos. Sabatés dio un aire de modernidad a la serie, aunque conservando esa mirada cándida de los inventos con la que Sabatés también impregnó su obra. Su humor intentaba ser suave incluso en aquellas situaciones que no daban mucho pie a ello. Sabatés también creó a principios de los setenta a Casimiro Noteví, agente del TBI, siguiendo la moda iniciada en la década anterior de parodiar el mundo de los agentes secretos que inundaban en esa época las pantallas de cine y televisión.- JAUME VIDAL

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de enero de 2003