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Reportaje:

Un puente de luz sobre el río Jarama

La plataforma de Titulcia se realizó en una orilla y luego fue desplazada con gatos hidráulicos para no contaminar el agua

Es el puente con mayor luz -distancia libre entre pilares- de toda la Comunidad de Madrid y ha sido construido siguiendo los criterios medioambientales necesarios para que el río Jarama, sobre el que cuelga, no se vea afectado. Alberto Ruiz-Gallardón, presidente del Gobierno regional, inauguró ayer oficialmente el puente de Titulcia -a unos 40 kilómetros de la capital-, aunque esta importante obra de ingeniería ya lleva una semana abierta al tráfico como variante de la M-404.

El de Titulcia es un puente de arco de tablero inferior de acero que tiene una longitud de luz de 90 metros entre los dos pilares. El sistema utilizado para su construcción se conoce como de empuje. Primero fue levantado el puente en una orilla del río, y luego, gracias a unos enormes gatos hidráulicos, se empujó hasta quedar suspendido sobre las aguas del Jarama. La estructura se desplazó a lo largo de 165 metros, los mismos que mide este puente. Es la primera vez en la Comunidad que se usa esta técnica sobre un río, aunque es la segunda vez que se aplica en Madrid. Con anterioridad se empleó para levantar un puente en la M-45 sobre la carretera Nacional II. Esa construcción fue una obra espectacular ya que, al igual que en Titulcia se hizo antes la pasarela y luego se empujó por encima de la carretera de Barcelona, a la altura de San Fernando de Henares. Las maniobras, que duraron dos semanas, siempre se realizaron por la noche desviando el tráfico.

El tablero de la construcción de Titulcia tiene un ancho de 15 metros (una plataforma de 10 metros y dos aceras de 2,50 separadas por un pretil de hormigón armado). Este tablero se encuentra suspendido del arco por medio de 13 parejas de péndolas de acero con revestimiento de acero inoxidable.

Este puente sustituye a otro del siglo XIX que se quedó viejo hace tiempo y era ya incapaz de soportar el peso de los camiones. Los ingenieros de la Comunidad de Madrid decidieron utilizar este sistema de empuje por la cercana ubicación de Titulcia al Parque del Sureste, una zona de alto valor ecológico que obliga a realizar todas las obras con un riguroso respeto medioambiental. Por ello, el puente se levantó junto al terraplén del río y luego se empujó evitando así trabajar desde sus aguas.

10.000 vehículos al día

El puente de Titulcia forma parte de una variante construida que permite desviar el tráfico de este municipio. De esta manera, existen dos carreteras: la variante que ahora soporta un tráfico de más de 10.000 vehículos al día, gran parte de ellos pesados; y la anterior carretera del puente antiguo, que sí atraviesa Titulcia.

La longitud de la variante es de 2.850 metros, con tres glorietas y el puente que está hecho de péndolas de acero y estructura de hormigón. Gracias a la construcción de esta variante de la carretera M-404 a su paso por Titulcia, se ha eliminado la limitación que provocaba el puente histórico del siglo XIX. Éste obligaba a restringir en un solo sentido la circulación, que se regulaba mediante semáforos, y a limitar el paso a vehículos de menos de 10 toneladas.

La obra también ha incluido la construcción de dos pasos inferiores que dan continuidad a los caminos existentes, la reposición de acequias, el alumbramiento de glorietas, la siembra de taludes y plantaciones, reposición de riego y cerramiento de la variante. El coste total de este proyecto ha sido de 6,7 millones de euros.

El Gobierno regional, a través de la Consejería de Urbanismo, Obras Públicas y Transporte, está utilizando otro método innovador para mejorar las carreteras de la región y que, además, resuelve un grave problema medioambiental. Esta nueva técnica consiste en la incorporación del caucho proveniente de los neumáticos, previamente triturado y convertidos en polvo, en los betunes que se usan para reforzar los firmes de las carreteras. El primer tramo donde se está utilizando este novedoso sistema como método de construcción es en las carreteras M-222 y M-221, entre Valdaracete y el límite de la Comunidad.

"En Madrid", explicó Luis Eduardo Cortés, consejero de Urbanismo, Obras Públicas y Transporte, "se generan más de 40.000 toneladas anuales de neumáticos viejos, cuyo tratamiento representa un importante problema. Este nuevo sistema de conservación de carreteras puede ser la solución para dicha dificultad, dando prioridad a la reutilización de las ruedas, en lugar de su incineración o su depósito en vertederos".

Cortés señaló que en esta obra, con una longitud de 10,8 kilómetros, se utilizarán aproximadamente 950 toneladas de betún, lo que permitirá reciclar unos 30.000 neumáticos de desecho. "Tras los ensayos realizados en 1996, en la carretera M-300 entre Alcalá de Henares y Loeches, hemos llevado a cabo estudios y controles que demuestran que este tipo de material es viable para la construcción y no descartamos que se vuelva a utilizar en nuevas vías", concluyó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de diciembre de 2002