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Debate presupuestario | LA SITUACIÓN EN EL PAÍS VASCO

La ausencia de Mayor Oreja permite a Ibarretxe aprobar los Presupuestos

Las cuentas públicas de 2003 dan estabilidad al Gobierno vasco hasta el final de la legislatura

El lehendakari Juan José Ibarretxe logró ayer, contra pronóstico, sacar adelante en el Parlamento vasco los Presupuestos para 2003, gracias a que el líder del PP vasco, Jaime Mayor Oreja, llegó al pleno con una hora de retraso. Los grupos del Gobierno, PNV, EA e IU -en minoría por 36 votos frente a 39-, renunciaron a sus intervenciones para adelantar la votación. Cuando Mayor llegó, ya había empezado y las puertas estaban cerradas. Los Presupuestos se aprobaron por 36 votos contra 35, ya que faltaban otros tres diputados. Mayor Oreja pidió perdón a los que haya podido "defraudar".

Además de Mayor Oreja, faltaron a la sesión Josu Urrutikoetxea, Josu Ternera, y Arnaldo Otegi, de Sozialista Abertzaleak (antigua Batasuna). El primero es objeto de una orden de busca y captura internacional del Tribunal Supremo y el segundo estaba en cama, con una bronquitis, según informó su grupo. Tampoco acudió la socialista Idoia Mendia, de baja por maternidad.

El líder de los populares vascos reconoció que había cometido un error muy grave, porque con los Presupuestos aprobados el Gobierno Ibarretxe gana estabilidad para los dos años que le quedan de legislatura, hasta las elecciones de 2004. Además, se sacude el apoyo de la suspendida Batasuna, que impulsó los Presupuestos de 2000 y parcialmente los de 2002, al abstenerse. También supera los sobresaltos que le pueda acarrear el Tribunal Constitucional, que estudia el recurso de la Administración central contra las cuentas de 2002.

El desconsuelo en las filas populares contrastaba con la fiesta de los parlamentarios del PNV, EA e IU, que disfrutaron en el último pleno del año de la oportunidad de transformar una derrota cantada en una victoria doble. Aprobaron los Presupuestos y, además, dejaron en delicada situación política a Mayor Oreja, empeñado en la carrera para suceder a José María Aznar. La impuntualidad de Mayor tiene en este caso un valor conocido, los 6.185 millones de euros del capítulo de gastos para 2003, que su grupo había calificado como los del camino hacia la soberanía.

El portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, que a duras penas daba crédito a lo que había sucedido, rompió junto a sus compañeros de Gabinete la nota de prensa preparada para anunciar la prórroga presupuestaria y la elaboración de una ley de medidas complementarias.

Llamadas telefónicas

En los días y horas previos, los teléfonos no dejaron de sonar. Los parlamentarios que apoyan al Gobierno cerraron filas. A las nueve y media de la mañana estaban los 36 en su escaño. En las filas de la oposición, a la baja prevista de Urrutikoetxea se unieron las de Mendia y Otegi, por razones médicas. Los grupos parlamentarios del Gobierno empezaron a barajar posibilidades. El partido quedaba previsiblemente en tablas, 36 frente a 36, pero para Ibarretxe aún era insuficiente. Con empate y tras tres votaciones en días diferentes, la iniciativa decaería.

Los portavoces de PNV y EA optaron por no intervenir para aprovecharse de la habitual impuntualidad del líder popular. Mayor Oreja, que el jueves participó en Madrid en la reunión del comité ejecutivo de su partido, salió de esa ciudad en coche a las 7.15 horas, para llegar a Vitoria a las 10.30. Llegó a las 10.35. La hora estimada de las votaciones estaba en torno a las 13 horas, ya que cada portavoz disponía de un tiempo máximo de 30 minutos, y una réplica de 10. Según ese horario, hubiera llegado.

Las intervenciones de los tres partidos de la oposición, PP, PSE y la suspendida Batasuna, apenas consumieron 45 minutos en total. Eran las 10.15 y en el Grupo Popular nadie reaccionó cuando PNV, EA e IU renunciaron también al turno de réplica. Es más, el PSE y Batasuna les imitaron, igual que el PP, a pesar de que sabía que su líder llegaba tarde. En vez de pedir una pausa con cualquier excusa, o prolongar sus intervenciones, se quedaron paralizados y tampoco hicieron uso de la palabra.

Así las cosas, el presidente, Juan María Atutxa, llamó a votaciones dos minutos después, a las 10.17. Como dicta el reglamento, las puertas del hemiciclo se cerraron. Mayor Oreja no había llegado. El PP se hundió en el desconcierto y su vicepresidente, Carmelo Barrio, se equivocó y sumó su voto al de PNV, EA e IU para aprobar, ya sin ninguna trascendencia, el texto articulado no enmendado. El enfado de los socialistas por lo ocurrido fue considerable.

El portavoz del PNV, Joseba Egibar, declaró en los pasillos que el PP ha demostrado falta de tablas en lides parlamentarias y agradeció a Mayor Oreja, irónicamente, el retraso. "Se nos ha personado en vísperas del día de los Inocentes como Olentzero", dijo Egibar. Olentzero es el carbonero tradicional que en el País Vasco hace los regalos a los niños en la Nochebuena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de diciembre de 2002