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Los futbolistas reclaman a 22 clubes deudas por tres millones de euros

El Atlético, único equipo de Primera afectado por las denuncias de jugadores ante la AFE

La alarma ha saltado otra vez en el fútbol. Las deudas de los clubes a los futbolistas se disparan campaña tras campaña. Los jugadores del Compostela, de Segunda, y del Logroñés y Motril, de Segunda B, no cobran desde que empezó la Liga, en septiembre. Las denuncias de los impagos se acumulan en el sindicato de futbolistas; superan los tres millones de euros. Veintidós clubes, de Primera sólo el Atlético, han sido denunciados ante la AFE. Los que no salden las deudas antes del 1 de enero no podrán hacer fichajes en el mercado de invierno, que se abre ese día.

Los futbolistas han denunciado a 30 de noviembre, fecha en que finalizó el plazo para su notificación, deudas de los clubes por importe de 3.193.000 euros. La cifra multiplica por seis la cantidad presentada la pasada temporada en este primer periodo de los dos que a lo largo de cada campaña tienen los futbolistas para denunciar ante su sindicato las deudas de sus equipos. El impago de estos débitos acarrea en junio, como penalización, el descenso automático de una categoría. Pero ahora, en plena competición, supone la retirada de los derechos federativos para realizar fichajes durante el mercado invernal, del 1 al 31 de enero, único periodo en el que se puede contratar nuevos jugadores una vez iniciada la Liga. Estas sanciones están contempladas en el convenio colectivo que tienen firmado el sindicato de jugadores, la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles) con la Liga Profesional y la Federación española.

El guardameta Sergio

La morosidad se ha disparado en un sector como es el fútbol y, sobre todo, en sus categorías más bajas, en Segunda y Segunda División B, aunque también alcanza esta vez a equipos de Primera División. El Atlético de Madrid es el único equipo de su categoría denunciado por impago de una deuda con un futbolista. El guardameta Sergio, cedido al Espanyol pero que sigue cobrando del conjunto rojiblanco, reclama 258.000 euros.

La Segunda División es la categoría que acumula mayor deuda denunciada por sus jugadores. Afecta a seis equipos: Oviedo (146.000 euros), Badajoz (10.000) ,Tenerife (62.000), Xerez (375.000), Las Palmas (356.000) y Compostela (380.000). Sobre el equipo gallego se cierne la mayor preocupación. Sus jugadores no cobran un euro desde que comenzó la temporada, en septiembre.

En la misma situación que los jugadores del Compostela se encuentran los de otro equipo de Segunda B, el Logroñés. Los jugadores del conjunto riojano se declararon el pasado domingo en huelga legal y no se presentaron a jugar en Binéfar. Confían que durante este parón invernal de la Liga, las instituciones de la región, la Comunidad y el Ayuntamiento intervengan para solventar el problema.

Otro club de Segunda B, el Motril, sufre una peripecia de parecida magnitud. Tampoco cobran sus sueldos desde septiembre y se encerraron en las instalaciones del club como protesta. Hasta ahora sólo consiguieron, el pasado 19 de diciembre, repartirse 42.000 euros entre los 22 jugadores de la plantilla. Las perspectivas del club andaluz no pueden ser más pesimistas, pese a que su presidente José Luis Murado ha perdonado a la entidad una deuda de 661.113 euros. La sociedad se encuentra en fase de disolución.

"Hay que reconducir esta situación", dice el presidente del sindicato de los futbolistas, Gerardo González Movilla. "En estos momentos", añade, "hay un agotamiento económico en los clubes, algunos de los cuales atraviesan por graves problemas de liquidez. Sus presupuestos deben ser reales y equlibrados. La solución no está en limitar los ingresos de los jugadores. ¿Por qué los clubes no limitan la cuantía de los fichajes? Los clubes, hasta ahora, han jugado con los derechos de televisión, pero este colchón parece que se ha acabado".

El presidente de la Liga Profesional, Pedro Tomás, coincide en la valoración de ese capítulo televisivo. "Los derechos de televisión", asegura, "servían como garantía de pago y al ser éste el último año de su contrato, se está generando tensiones como las que se producen con las denuncias de deudas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de diciembre de 2002