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CONFLICTO EN ORIENTE PRÓXIMO

El Ejército israelí lanza una ofensiva contra líderes de grupos extremistas palestinos

Las tropas ocupan Belén y acaban con la tregua navideña en un día que se cobró nueve muertos

Una inesperada oleada de violencia ha estallado en los territorios palestinos de Cisjordania y Gaza poniendo fin a una situación de calma que se había iniciado semanas atrás. Nablús, Tulkarem, Qabatiya, Ramala, Kalkilia y Gaza son desde ayer escenario de enfrentamientos entre militantes radicales palestinos y soldados israelíes; los primeros resultados oficiosos hablan de al menos nueve muertos y de decenas de heridos entre los palestinos. Ante el temor de nuevos incidentes, el Ejército ocupó ayer por la tarde el centro de Belén, acabó con la tregua navideña decretada hace dos días y restableció el toque de queda.

Los incidentes más importantes y sangrientos se iniciaron en Nablús, ciudad situada al norte de Cisjordania, que desde ayer por la mañana se encuentra asediada por las tropas y blindados israelíes. Enfrentamientos entre soldados y militantes radicales de Al Fatah, el partido gubernamental, se registraron en las callejuelas del casco antiguo, donde al menos murieron dos jóvenes palestinos, entre ellos un muchacho de 16 años. Varios militares resultaron asimismo heridos. La ciudad está cerrada y sólo se permite la entrada a los periodistas.

Los incidentes se desplazaron también a la ciudad vecina de Tulkarem, después de que soldados, camuflados de palestinos, mataran a un dirigente de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, vinculadas a Al Fatah: Yamal Yehi, de 28 años. Testigos presenciales aseguran que el militante había sido previamente arrestado por las fuerzas del Ejército, que dispararon sobre él, ya una vez detenido.

Otros enfrentamientos aislados tuvieron como escenario la localidad de Qabatiya, cerca de Yenín, donde Abu Rub, de 35 años, un destacado dirigente del movimiento fundamentalista Yihad Islámica, murió en el transcurso de un tiroteo. La semana pasada los soldados israelíes habían irrumpido en el interior del pueblo, para destruir la casa de la familia Rub.

Arde Kalkilia

Kalkilia también ardía ayer, después de que las fuerzas camufladas del Ejército israelí mataran a un dirigente local de Hamás: Natzer Nazal. Otro militante fundamentalista fue abatido en la misma operación. Fuentes oficiales israelíes aseguraban que las operaciones proseguían ayer por la noche en la ciudad, donde se habían efectuado numerosas detenciones.

La explosión de violencia también amenaza a la capital de Cisjordania, Ramala, donde dos militantes radicales, uno de Hamás y otro de los Tanzim, fueron matados por el Ejército israelí en el centro de la ciudad. En la operación murió un peatón. Las autoridades militares ocuparon la ciudad contigua de Beitunia, pegada a Ramala, en una operación en la que participaron al menos 30 carros de combate y en el transcurso de la cual se llevaron a término cerca de un centenar de detenciones.

Por otra parte, el Ejército de Israel actuó también en Gaza, matando a dos palestinos, que armados con rifles y granadas, habían intentado en la noche del miércoles infiltrarse en el asentamiento de Gush Katif, en la zona de Rafah, cerca de la frontera con Egipto. Durante la misma noche volvieron a actuar en el área comandos palestinos, que lanzaron misiles Kassam sobre el enclave judío, aunque sin causar daños.

Fin de la tregua

Ante el peligro de que la explosión de violencia pudiera extenderse al resto de los territorios palestinos, el Ejército optó ayer por la tarde por poner fin a la tregua de Belén, que había sido pactada con la Autoridad Nacional Palestina, con ocasión de las fiestas de Navidad. Los soldados israelíes y sus blindados volvieron a entrar en la zona del centro de la ciudad, patrullando de nuevo en la plaza de la Natividad y rodeando la basílica.

Vehículos blindados del Ejército patrullaban incesantemente la ciudad, conminando por altavoces a los habitantes a volver a sus casas. Se ponía así fin a dos días de paz y se reinstalaba un toque de queda que se decretó el pasado 21 de noviembe, en represalia por un atentado suicida cometido en un autobús en Jerusalén, donde murieron 11 personas. La ciudad ha tenido apenas el tiempo justo de celebrar la Navidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de diciembre de 2002