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La dimisión del diputado que bromeó sobre el 'Prestige' desata la polémica

Ruiz-Gallardón rechaza hablar de la marcha del diputado para "no hacer sangre"

La dimisión ayer de Antonio Carmona, de 39 años, como diputado socialista en la Asamblea provocó un intenso debate en los pasillos de la Cámara regional. PSOE e IU destacaron su "valor y ética" al haber dimitido inmediatamente por sus comentarios sobre el hundimiento del Prestige. El PP, en cambio, destacó que los socialistas intentan aprovechar electoralmente la catástrofe ecológica para atacar al Gobierno central. Por su parte, el presidente de la Comunidad, Alberto Ruiz-Gallardón, prefirió no pronunciarse sobre la dimisión del diputado socialista "para no hacer sangre".

"Dimito por el daño causado a mi partido", señaló Antonio Carmona Sancipriano en referencia a un comentario suyo sobre el hundimiento del Prestige. El día anterior, la SER había hecho público que el diputado creía que el PSOE estaba "sobrado" de votos tras el hundimiento del carguero. "Y si hace falta, hundimos otro barco", bromeó.

Tras su dimisión, Pedro Sabando, portavoz del grupo socialista, alabó la lección de ética dada por el parlamentario, mientras que Ángel Pérez (IU) habló elogiosamente de Carmona -"decisión honesta y rápida"- y aseguró que éste no se alegraba del hundimiento del petrolero Prestige. Pero el PP, a través de su portavoz, Miguel Ángel Villanueva, aprovechó para acusar al PSOE de haber buscado "dañar la imagen del Gobierno".

Fue la de ayer una amarga jornada para Antonio Carmona. A primeras horas de la mañana anunció su decisión de abandonar su escaño de diputado, tras una conversación con la dirección de la Federación Socialista Madrileña (FSM).

Sus comentarios sobre el Prestige, pronunciados en tono distendido, tras finalizar una reunión con comerciantes de Aranjuez, se hicieron públicos. El diputado socialista, ante las acusaciones de uno de los asistentes al acto de Aranjuez que le había recriminado que los políticos sólo se ocupan de los pequeños comerciantes para recabar su voto, replicó que el partido "iba sobrado de votos, y que, si no, hundían otro barco". Y añadió a continuación: "Es broma, es broma".

Carmona comenzó así su particular calvario pidiendo disculpas y acusándose a sí mismo de haber hecho una broma imperdonable. Ayer entró en el registro de la Asamblea su renuncia.

"He decidido presentar mi dimisión. Me he criado en el PSOE. Toda mi carrera política la he hecho en este partido y no estoy dispuesto a que se utilice una broma desgraciada para atacar la labor ejemplar que los socialistas están haciendo en Galicia", aseguró.

Ángel Pérez, portavoz de IU en la Asamblea, amparó a su compañero de oposición, aunque reconoció que "se trataba de una broma pesada en una situación de extrema sensibilidad". "Estoy convencido", aseguró Pérez, "de que Antonio Carmona no se ha alegrado del hundimiento del Prestige". Y sobre su decisión de renunciar al acta de diputado, dijo que "se ha hecho de forma honesta y rápida y no debe ser aprovechada para sacar las cosas de contexto".

Con gesto preocupado, Pedro Sabando salió en defensa del ya ex diputado: "Antonio Carmona ha puesto el listón de la ética y la nobleza muy alto. Será difícil que alguien lo supere. Mientras otros políticos, incluido el vicepresidente de Gobierno, han mentido sistemáticamente, Carmona ha reconocido su error y ha ido más allá que cualquiera. Hacer política no es ser infalible. Es tener la grandeza de reconocer los errores", aseguró el jefe del grupo socialista.

Menos generoso fue el portavoz del PP, Miguel Ángel Villanueva, quien, aunque dijo respetar el gesto de Carmona, aseguró que el PSOE había utilizado la tragedia de Galicia para dañar la imagen del Gobierno.

Profesor universitario

Antonio Carmona, que cumplirá 40 años el próximo mes, era diputado en la Asamblea desde las últimas elecciones autonómicas, celebradas en mayo de 1999. Ejercía como portavoz de Economía de su grupo y como vicepresidente de la Comisión de Juventud. Licenciado en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y diplomado en Comunidades Europeas por la de Alcalá de Henares, imparte clases de Economía Mundial y de España en una universidad privada.

Ingresó en el PSOE en 1986, y desde hace dos años forma parte de la Ejecutiva Regional, como responsable de Política Económica, en la Federación Socialista Madrileña (FSM). En noviembre de 2000, cuando se celebró el IX congreso de los socialistas madrileños, llegó a presentarse como candidato renovador a la secretaría general, aunque dos días antes del congreso renunció y se sumó al proyecto de Rafael Simancas, que resultó elegido.

Un técnico del partido sustituye a un economista

Francisco Hernández Ballesteros, de 36 años, es el hombre que sustituirá a Antonio Carmona en su escaño de la Asamblea de Madrid. Siempre ha estado vinculado al PSOE. Actualmente trabaja como técnico en el grupo socialista del Ayuntamiento de Madrid. Es, además, miembro de la Ejectutiva Regional, donde ocupa el puesto de secretario de Políticas Sociales.Nació en Madrid el 23 de octubre de 1966, y estudió cursos de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Fue asesor de Asociacionismo Juvenil en la Dirección General de la Juventud, director comercial del Grupo Europa de Empresas y gerente de Inforentig y Servicios. En noviembre de 2000 fue elegido miembro de la dirección de la Federación Socialista Madrileña (FSM). Ayer, su ilusión por entrar en la Cámara regional se mezclaba con la tristeza de hacerlo en tan "desagradables circunstancias". "Es un honor sustituir a Antonio Carmona, pero obviamente preferiría que esta situación no se hubiera producido. Antonio ha realizado una gran labor y su gesto al dimitir ha sido encomiable", afirmó Hernández. El nuevo diputado no se incorporará a la Asamblea de Madrid, probablemente, hasta febrero, y la abandonará dos meses después, como todos sus compañeros, para preparar la campaña electoral de cara a los comicios municipales y autonómicos de mayo. "Va a ser tomar contacto con el escaño y decir adiós", bromó ayer.La sustitución de Antonio Carmona, independientemente de la valía de su sucesor, plantea algunos problemas en el seno del Grupo Socialista. El ya ex parlamentario, economista de formación, llevaba la batalla política de los pequeños comerciantes contra la Consejería de Economía. También ha venido elaborando estudios sectoriales que, difícilmente, podrá retomar su sucesor, aunque sólo sea por el escaso tiempo que queda de actividad en la Cámara. Carmona estuvo meditando su dimisión -que, según fuentes de la FSM, fue sugerida por la dirección federal del PSOE- en la noche del miércoles. Ayer por la mañana, tras una conversación con su secretario general, Rafael Simancas, anunció públicamente que devolvía el acta de diputado. Sin embargo, Carmona seguirá como miembro de la Ejecutiva Regional de la FSM.El ex diputado negó ayer que la dirección socialista le hubiera exigido su renuncia. No obstante, admitió que lo que más le animó a presentarla fue el temor a que su comentario fuera utilizado por el PP, no contra él, sino contra el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero. Tras entregar su dimisión en el registro de la Asamblea, Carmona abandonó la sede parlamentaria y se mantuvo durante todo el día en contacto telefónico con sus compañeros. Puso fin así a una carrera de diputado más bien corta, aunque intensa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de diciembre de 2002

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