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LA NOTICIA EN LA RED

Las conexiones camufladas a un 906 disparan las facturas de los internautas

A pesar de que el problema es conocido siguen dándose casos de internautas que durante la navegación entran en una página que les cambia la conexión telefónica sin advertirles. Después, llega una factura descomunal

El 906 es un prefijo telefónico con una tarifa de llamada muy superior a la habitual y pensado para el cobro de servicios en línea a través del propio recibo telefónico. Pero el uso fraudulento de este número por compañías desaprensivas se ha disparado, particularmente en Internet. Algunos sitios que se anuncian como gratuitos, por ejemplo eróticos, lo que en realidad hacen es cambiar la conexión del internauta. Sin que éste lo advierta, le pasan de una llamada local -la habitual de Internet- a una de 906, por lo que el coste de la misma se multiplica por 20 como mínimo. Este peligro no lo corren quienes se conecten por ADSL, ya que la conexión es continua.

Oculta en una 'web' infantil

La apertura de servicios 906 está limitada a determinadas ofertas -aunque el cliente fraudulento puede engañar a la propia operadora sobre el destino que dará a la conexión- y las tarifas, según la modalidad, oscilan entre 0,1803 euros por minuto y 0,8114.

Este engaño también se da en la conexión telefónica tradicional en oferta de servicios que fuerzan a llamar al cliente a través de un 906 sin advertirle del precio. En noviembre, un malagueño consiguió que la Junta Arbitral de Consumo municipal le rebajara una factura telefónica de 8.500 euros a 244 porque la agencia matrimonial donde llamaba no le informó de que lo hacía a través de un 906 y le entretenía en las conexiones para subir sus ingresos. Telefónica, sin embargo, tras el laudo, sigue reclamando la cantidad inicial. Según manifestó a Europa Press el presidente de la asociación de consumidores malagueños (Facua), "Telefónica es la que emite la factura y ella cobra al menos el 10% de esta cantidad, por lo que es parte interesada en este engaño".

En la Asociación de Internautas (AI) hay abierta una página dedicada a este problema con una larga lista de navegantes escaldados que tienen en sus manos recibos telefónicos, de 1.000, 2.000 o 6.000 euros. En algunos casos la impotencia es total, como la de un remitente que localizó estos programas de cambio camuflado de conexión en una web infantil que usaba su hija y por cuya navegación de dos meses le reclaman 1.420 euros.

Telefónica también se considera afectada por el fraude. Alega que desde 1998, por ley, se suprimieron mecanismos de control sobre estos servicios que "han de darse a la totalidad de los abonados". En un comunicado sugiere a los clientes víctimas que lo denuncien ante el Ministerio de Ciencia y Tecnología.

La reacción de la Administración al problema ha sido tardía. Una orden de febrero de este año crea una comisión de supervisión de servicios de tarificación adicional y anuncia la creación de un código de conducta para regular este mercado. La misma orden, en otro artículo, da el derecho a un cliente de una operadora a solicitar que le desconecten cautelarmente este tipo de servicios, que no pueda hacer uso de ellos, petición que las operadoras deben satisfacer en 10 días. Si no se hiciera en este plazo, "serán de cargo del operador los costes del servicio".

Desprotección

Por ley, las operadoras no pueden dar los datos de la empresa contratante al usuario estafado, lo que provoca una grave indefensión. En la página de la Asociación de Usuarios de Internet se critica que "con la actual normativa, la única forma de conocer al responsable de este servicio es poniendo una denuncia ante un juez para que sea éste quien lo solicite ante el operador que emitió la factura. Este procedimiento es lento, complejo y caro, e impide el uso de los mecanismos arbitrales de consumo. Como consecuencia, se provoca la indignación de los usuarios que, finalmente, abandonan su reclamación dejando impunes a aquellos que cometen los abusos".

La Asociación de Internautas en colaboración con Hispasec lanzó el año pasado un programa, descargable desde su página o desde la de Hispasec, que permite controlar a qué teléfono se llama. El usuario, tras descargarse el programa ha de incluir los números de teléfono rechazados (lista negra) -los que empiezan por 906 ya van incluidos por defecto- o los permitidos (lista blanca) y el programa se encarga de bloquear la navegación cuando se hace una llamada a un número no aceptado. La opción más recomendable es la lista blanca, ya que al existir números internacionales de pago similares al 906, todavía más caros,el programa podría no detectar éstos si no están incluidos expresamente en la lista negra. Cuando se realiza una llamada, un icono en la pantalla del ordenador indica si el programa admite tramitar la llamada o la bloquea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de diciembre de 2002