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120 neonazis se reúnen tres días en una granja-escuela de Madrid

Celebraron un aquelarre para exaltar el golpe de Múnich de 1923

Unos 120 jóvenes de ideología ultranazi se reunieron el mes pasado, en secreto y durante tres días, en una granja-escuela de Madrid para celebrar, presididos por una enorme esvástica, el golpe de Múnich de 1923 encabezado por Adolf Hitler. El cónclave se celebró durante los pasados días 8, 9 y 10 de noviembre en la granja-escuela El Acebo, en el término municipal de Villanueva de Perales (Madrid).

Un juez de Madrid y la policía han tenido conocimiento de estos hechos con posterioridad, y han abierto una investigación, ya que pueden ser constitutivos de delitos de xenofobia y ensalzamiento de valores raciales y de intolerancia, según fuentes jurídicas cercanas a las pesquisas.

La mayoría de los que intervinieron en los fastos llevaba el pelo rapado e indumentaria paramilitar, según los mismos medios. Muchos portaban símbolos del Ejército de Tierra español, y procedían, a juzgar por las matrículas de los coches en los que se desplazaron hasta la granja, de una docena de provincias españolas; entre ellas, Madrid, Toledo, Valladolid, Castellón, Sevilla y, especialmente, de Valencia.

Los responsables de la granja están desolados por lo ocurrido, puesto que ignoraban las intenciones del grupo. El alquiler de la granja lo hicieron tres personas el pasado día 5 de noviembre.

Tres jóvenes, dos chicos y una chica, llegaron ese día al establecimiento en un coche. Sólo uno, que decía llamarse Matías, se apeó del vehículo -mientras los otros se quedaban dentro-, y habló con los responsables de la granja. Pidió alquilar sus instalaciones y dijo que en total pernoctarían durante los tres días unas 100 personas. Aseguró que todos eran miembros de una organización que luchaba "para sacar a los jóvenes de la movida del botellón" y que deseaban emplear los días de asueto "en actividades culturales y de recreo".

El acuerdo fue que por los tres días pagarían 1.500 euros, según las mismas fuentes, y que la granja-escuela sólo estaría abierta para ellos. Según la investigación, cada asistente a la reunión entregó a la organización 25 euros, que incluían alojamiento y comida.

Algunos detalles de la reunión acabaron por llamar la atención de uno de los empleados de la granja, que vive cerca de las instalaciones. Observó que los inquilinos bebían -pese a su supuesta militancia contra el botellón-, gesticulaban y corrían por el interior de las instalaciones. También le extrañó la forma en que se trataban unos a otros.

El punto álgido de la fiesta ultra, el homenaje a los caídos, se celebró la noche del sábado, día 9. Según las pesquisas, los neonazis izaron una enorme enseña con la esvástica y celebraron un desfile ante ella. 16 de los 120 participantes en el aquelarre, en posición de firmes y con la cabeza erguida, se situaron delante de la bandera para representar a los 16 caídos del alzamiento hitleriano.

La celebración se prolongó durante casi tres horas, hasta las tres de la madrugada. Después, según un testigo de los hechos, los neonazis bebieron cerveza y güisqui. Algunos acabaron totalmente ebrios y sin dejar de lanzar gritos de adhesión al nazismo.

La investigación que desarrolla la policía se centra ahora en determinar si la organización responsable de la reunión de la granja-escuela tiene más ramificaciones, y en averiguar las vías que utilizan los adeptos para entrar en contacto y convocar sus reuniones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de diciembre de 2002