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Control de los barcos peligrosos | CATÁSTROFE ECOLÓGICA EN GALICIA

Detenido en Santander un carguero prohibido por acuerdos internacionales

El African Warrior, carguero panameño de 1978 fondeado en Santander desde el pasado 30 de noviembre, no precisa de ninguna transposición a la legislación española para ser expulsado. Figura en la lista de barcos que el MOU -organismo internacional que coordina la inspecciones, y del que España forma parte- declara como prohibidos. El MOU indica lo siguiente en su lista de restricciones: "Estos barcos serán rechazados en todo puerto de la región del memorándum".

El African Warrior, que entró en tal lista el pasado 26 de noviembre, tras la publicación ayer de su indebida presencia en el puerto de Santander, recibió la visita de miembros del servicio marítimo de la Guardia Civil, en lo que fuentes del instituto calificaron de "inspección rutinaria". A raíz de tal inspección, el barco fue detenido hasta que se resuelvan unas anomalías halladas en relación con la documentación de su tripulación.

Mientras Fomento indica que el barco atracó el pasado 3, este diario posee una hoja oficial de dicho puerto que registra su entrada en Santander el pasado 30 de noviembre. Este barco, amén de figurar como rechazable en función del listado del MOU, reúne también los requisitos que fija la UE para impedir el acceso a puertos comunitarios. No en vano sumaba más de dos detenciones en menos de 24 meses. Su última detención fue el 21 de noviembre pasado en Pasaia, precisamente, por problemas de certificados y de documentos. Zarpó sin resolverlos, tras un día de forzoso confinamiento. Con tal sanción, cumplía su tercera detención desde enero de 2001. Y eso, conforme a la citada directiva comunitaria de 2001, que Fomento anuncia que aplicará en 2003, le situaba en la categoría de barcos a los que se debe impedir su atraque en todo puerto comunitario.

En su penúltima inspección, en Santander (junio de 2002), se le hallaron 26 deficiencias de seguridad, navegación, prevención de incendios o accidentes. Tras tres días de detención, largó amarras sin corregirlas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de diciembre de 2002