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OPINIÓN LECTOR

Aulas hospitalarias

En relación con el artículo "Más que un maestro, un amigo", sobre aulas hospitalarias publicado el 26 de noviembre, me veo en la obligación de hacer las siguientes aclaraciones:

Las características de nuestro trabajo como maestros en el hospital -en plan individualizado o pequeño grupo- y principalmente las circunstancias de la enfermedad -niños y niñas a los que la escuela de la vida les está enseñando lecciones que sin duda trascienden el mero currículo escolar- hacen que la relación con nuestros alumnos sea siempre cercana y cordial. En ningún momento por tanto nos vemos en la situación de tener que "luchar" (entre comillas, permítaseme la insistencia) con los alumnos como podría ocurrirle a los profesores en los centros escolares.

El término "enemigo" me ha resultado demasiado fuerte al leerlo ya impreso. Admito que si el periodista lo transcribe en estilo directo es porque en algún momento de la entrevista tuve que proferirlo.

En mi descargo, no obstante, me permito añadir que en aquel preciso momento yo volvía del servicio de quemados, con toda la rabia e indignación que suelo sentir ante cada nuevo ingreso a consecuencia de un accidente provocado.

El "perfil" de estos niños mayores quemados, las circunstancias en que se producen este tipo de accidentes son "temas" que los maestros de centros sanitarios tenemos bien estudiados en las pertinentes jornadas de pedagogía hospitalaria: se trata de niños de 11 a 14 años, varones, activos, con una sana curiosidad natural -inteligentes, por tanto- que intentan inventar un juego nuevo manipulando sustancias inflamables de las que nadie -ni en su casa ni en la escuela- les ha prevenido sobre los riesgos y precauciones a adoptar. Las consecuencias en algunos casos son terribles (y sólo me referiré al daño infringido a la autoimagen del chiquillo, al dolor físico y moral tanto de él mismo como de su familia). En estas circunstancias -a partir de experiencias tan negativas como aplicando sencillamente los principios de la LOGSE- la experimentación en la escuela resulta de primera necesidad, no es que se trate de una idea más a tener en cuenta.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de diciembre de 2002