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Crítica:
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

En la jaula dorada

¿Que hace en Montecarlo un reportero y documentalista de National Geographic especializado en programas sobre animales? Observa desde una mesa del club más elitista de uno de los lugares más elitistas del mundo el comportamiento de la especie dominante, el homo sapiens pecuniosus, con el mismo punto de vista que adopta en sus documentales zoológicos y sienta las bases de esta Historia natural de los ricos, un trabajo de campo que conseguirá llevar a cabo gracias a sus credenciales profesionales que le permitirán el acceso a las más selectas madrigueras y cazaderos de las privilegiadas criaturas objeto de estudio.

En las fábulas y prosopopeyas de los tiempos antiguos los animales, dotados de lenguaje y pensamiento humanos, servían para satirizar y moralizar sobre los lenguajes y pensamientos de los hombres. En los tiempos modernos, siguiendo la estela de Darwin, tanto en la ficción como en el ensayo abundan las obras dedicadas a subrayar parentescos y parecidos entre los grandes simios y sus descendientes humanos. Al fin y al cabo, como dijo un biólogo al autor de este libro, las normas entre los babuinos son las mismas que en una novela de Jane Austen: mantener estrechas relaciones con los parientes y ser aceptados por animales de alto rango.

HISTORIA NATURAL DE LOS RICOS

Richard Conniff Traducción de María Cóndor Orduña. Taurus. Madrid, 2002 389 páginas. 20,20 euros

El "estudio de campo" de Conniff no tiene pretensiones científicas aunque incorpore en su narración frases, datos, teorías y especulaciones de biólogos, antropólogos y zoólogos ilustres o anónimos. Las pretensiones confesas del autor, que se considera sobre todo periodista, son hacer dudar, provocar, informar y entretener, metas más que cumplidas a lo largo de más de cuatrocientas páginas trufadas de ingeniosas comparaciones, felices hipótesis y brillantes ironías sobre los hombres triple A, adquisitivos, agresivos, acumulativos, estudiados en el ejercicio de su dominio como los machos alfa de una población de gibones, gorilas, incluso pavos reales o libélulas. Conceptos como el del orden de picoteo en el gallinero, o los rituales de espulgamiento que refuerzan la jerarquía entre los simios tienen puntuales correspondencias en la actitud del homo sapiens pecuniosus.

De Montecarlo a Aspen (Colorado) y de la más rancia aristocracia británica a los nuevos plutócratas, Bill Gates, Ted Turner, Donald Trump o Richard Branson (Virgin), Richard Conniff picotea en los gallineros de los ricos y, sin exponer moralejas ni conclusiones definitivas, plantea interesantes y a veces inquietantes cuestiones sobre nuestros congéneres dominantes dotados de un "honorable instinto depredador". Una tarea difícil pues en este estudio el investigador, aunque le pese, no puede utilizar dardos tranquilizantes o collares con radiaciones. Tras la lectura de Historia natural de los ricos, la frase de la escritora neoyorquina Dorothy Parker, citada en el texto: "Si uno quiere saber lo que piensa Dios del dinero, sólo hay que ver a qué gente se lo dio", adquiere categoría de axioma.

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