Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Preparada para trabajar

Inmaculada, con síndrome de Down, encuentra su primer empleo

Inmaculada Pleguezuelos, una joven granadina de 28 años con síndrome de Down, ha encontrado su primer empleo tras un largo ejercicio de constancia y esfuerzo.

A los 28 años, Inmaculada Pleguezuelos ha encontrado su primer empleo. La batalla que hoy ha de librar cualquier persona joven para incorporarse a la vida laboral se ha convertido en el caso de esta granadina con síndrome de Down en un auténtico ejercicio de constancia y esfuerzo.

Inmaculada se incorporó en julio de este año al departamento de Recursos Humanos de la Caja de Ahorros de Granada. Hasta final de año se encuentra en período de formación, pero ya ha pasado positivamente la evaluación y cuenta con el compromiso firme de la empresa de contratarla a partir de enero de 2003.

"Yo pensaba que nunca iba a encontrar un trabajo para mí y, por eso, el día que me llamaron para trabajar a la Caja de Ahorros fue uno de los más felices de mi vida. Me parecía mentira". Inmaculada decidió a partir de ese momento que no podía dejar escapar su "sueño" y lo puso todo en el desempeño de sus tareas con el objetivo de conseguir su contratación definitiva.

Javier Pérez, el jefe de Inmaculada (aunque ella lo llama compañero), asegura que tanto él como el resto de los trabajadores del departamento han aprendido mucho de esta mujer en el tiempo que lleva en la entidad. "Es más trabajadora, ordenada y constante que cualquiera de nosotros". Además, asegura Javier, "conforme le hemos ido asignando tareas nos hemos dado cuanta de que sabe desenvolverse perfectamente en circunstancias excepcionales".

Inmaculada es tan organizada que cuando se le pregunta por las tareas que desempeña en su trabajo enumera: "reparto correo, pongo fax, encuaderno, hago fotocopias, archivo carpetas de asuntos fiscales, censales y de legislación, trituro documentos y pongo los números de cuenta en el ordenador para imprimir los sobres con las direcciones de cada persona".

Gracias al trabajo, esta mujer puede realizar una vida normal. Cada mañana coge el autobús urbano número 11 que la lleva hasta el edificio central de la Caja de Ahorros, donde trabaja de ocho de la mañana a tres de la tarde. Inmaculada asegura que su labor más importante es la primera del día. Consiste en repartir el correo a todos sus compañeros. "A veces hay tantas cartas que tengo que dar seis viajes", explica ella, orgullosa de su labor.

A Inmaculada no le ha llovido este trabajo del cielo. Lleva años preparándose para ello a través de cursos, como el de auxiliar administrativo que tuvo que dejar para entrar en la Caja de Ahorros.

A pesar de su discapacidad, asegura que en el trabajo se siente una más entre sus compañeros, con los que comparte charlas y sale a desayunar cada mañana. Ella se considera importante porque sabe que sus tareas ayudan a agilizar mucho el trabajo de los demás, pero agradece el trato recibido. "Nunca podré olvidar el apoyo y la confianza que me han dado".

Perfiles inadecuados

Inmaculada Pleguezuelos ha conseguido su trabajo en la Caja de Ahorros de Granada gracias a su participación en un programa experimental europeo que se ha desarrollado durante dos año en las ciudades de Granada, Liverpool (Reino Unido) y Postdam (Alemania). El proyecto Down Up, coordinado por el Instituto Municipal de Formación y Empleo (IMFE) de Granada, incluía la elaboración de un estudio sobre la situación de estos enfermos en Europa y un programa piloto de formación enfocada a la inserción laboral. Esta última faceta no ha tenido demasiado éxito, al menos en Granada, donde sólo dos de los 19 participantes han conseguido un empleo. Los responsables del proyecto se han dirigido a los empresarios para tratar de que éstos den oportunidades a las personas con síndrome de Down. Se han ofertado nueve puestos de trabajo, pero por el momento sólo se ha cubierto uno y otro, el de Inmaculada, está a punto de formalizarse. Otras cuatro personas están en período de formación en distintas empresas.La coordinadora del proyecto Down Up, Pilar Nieto, explicó que los puestos de trabajo ofertados por los empresarios serán cubiertos por otras personas inscritas en el IMFE, porque entre los participantes en este programa "no se ha encontrado el perfil adecuado". En cualquier caso, el estudio realizado ha servido para establecer un perfil de las personas afectadas por esta enfermedad desde su nacimiento. Según el director del grupo de investigación de la Universidad de Granada que ha participado, Antonio Miñán, la escolarización y la formación de estas personas es determinante en sus futuras posibilidades de incorporación al mundo laboral.Si bien el nivel de lectura es aceptable, la escritura o el cálculo son facetas en las que, según el estudio, es necesario incidir más. El trabajo también destaca la importancia del apoyo familiar, en especial el de los padres, en el desarrollo personal y profesional de estas personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de noviembre de 2002

Más información