José Carreras inaugura en Vila-seca el auditorio que lleva su nombre

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La ciudad de Vila-seca (Tarragonès) se vistió de gala anteanoche. Tras seis años de espera, estrenó uno de los equipamientos culturales más importantes del municipio, el auditorio, que con el nombre de Josep Carreras se encargó de inaugurar el propio tenor catalán con un recital. La inauguración coincidió, no por azar y como ya sucedió en 1996 cuando se puso la primera piedra del edificio, con la celebración de la fiesta de Santa Cecilia, patrona de los músicos. Las expectativas se cumplieron y el auditorio, de 1.750 metros cuadrados de superficie y con una capacidad para 400 espectadores, se llenó poniendo a prueba la acústica de este espacio de arquitectura moderna, revestido de arce, simple y limpio de formas.

Entre los asistentes, dos representantes del Gobierno de la Generalitat, que se ha encargado de financiar el 60% de los 2,7 millones de euros que ha costado en total el proyecto -el 40% restante lo ha aportado el Ayuntamiento de Vila-seca-. El conseller en cap de la Generalitat, Artur Mas, y el consejero de Cultura, Jordi Vilajoana, estuvieron acompañados por el alcalde del municipio, Josep Poblet, y la corporación municipal. También acudieron como invitados el subdelegado del Gobierno del Estado, Ángel Sagardoy; el delegado del Gobierno de la Generalitat, César Puig, y otras personalidades de la provincia y la comarca. Carreras no ahorró alabanzas hacia el nuevo equipamiento y se declaró "encantado, agradecido y orgulloso" de que el auditorio lleve su nombre, Carreras.

Placa y discursos

El descubrimiento de una placa y los discursos inaugurales dieron paso a un concierto interpretado por la Orquestra de Cambra del Conservatori de Vila-seca y los coros Lieder Càmara, Sant Esteve y Vivaldi, que dirigidos por Salvador Brotons y acompañados por el tenor Francesc Garrigosa, interpretaron la Cantata de Sant Nicolau de Benjamin Britten. Como broche final de la inauguración, Carreras, acompañado al piano por Lorenzo Bavaj, ofreció un recital de casi media hora con ocho piezas con bises incluidos.

El auditorio pasó la prueba de fuego de su acústica con nota. La sonoridad no defraudó ni al mismísimo Carreras, que durante su primera visita a la sala ya terminada mostró su asombro nada más comprobar cómo se repartía el sonido del chasquido de sus dedos. Tampoco salió decepcionado el público, que al final de la actuación del tenor, no pudo reprimir su emoción y se puso en pie para ovacionar a Carreras.

Entre abril y junio próximos, el auditorio acogerá la programación del festival de música de la población y entre junio y julio un curso internacional de música. Según fuentes municipales, no será hasta el otoño del 2003 que empezará a funcionar con programación propia, aún por determinar, auspiciada por una fundación que la gestionará.

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