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Reportaje:

Desesperados por tener casa

Treinta mil personas aspiran a una de las 1.125 viviendas con protección pública que oferta el Ayuntamiento de Madrid

"¿Qué pasa aquí? ¿Es que regalan algo?", pregunta un viandante ante la enorme cola de gente que aguarda a las puertas de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV) de Madrid, en la calle de Fray Luis de León. Unas 200 personas esperaban el martes pacientemente bajo la lluvia para poder entrar a solicitar uno de los 1.125 pisos con protección pública que la entidad ha ofertado a unos precios que oscilan entre los 60.000 y los 120.000 euros. "No, no regalan nada. Hay que pagar", le contesta una señora. El plazo de solicitudes para esta partida de viviendas, se abrió el pasado 15 de noviembre y estará activo hasta el día 13 del mes que viene.

El Consistorio ideó un sistema de cita previa y a cada uno de los aspirantes se les convocaba a una hora fija para que entregara su solicitud. Pero la avalancha de llamadas ha superado lo previsto: los teléfonos municipales habían recibido hasta el martes 30.200 peticiones de cita para optar a uno de los 1.125 pisos. Por eso, el Ayuntamiento recomienda ahora a los aspirantes que se personen en la sede de la EMV directamente. Los posibles compradores deben tener una renta de entre 15.000 y 33.000 euros anuales. Ser menor de 35 años o mayor de 65, tener cargas familiares no compartidas y haber sufrido maltrato conyugal suman puntos para la adjudicación.

La mayoría de las personas que el martes acudieron a la EMV no sabía ni cuánto valen los pisos, ni las condiciones de pago. Sólo tenían clara una cosa: no pueden acceder a una vivienda de precio libre. A Rocío Bonilla se le dibuja en la cara una mueca irónica cuando habla de la posibilidad de comprar un piso a través de una promotora. Tiene 28 años y un hijo de su primera pareja. Es encargada de un supermercado y gana 600 euros mensuales. Rocío vive con sus padres y va a solicitar la vivienda con su novio, que trabaja de mozo en una empresa por 900 euros al mes. "¿Vivienda de precio libre?", dice mirando con incredulidad. "No me puedo permitir ni siquiera fijarme en los precios. Necesito una nómina de 1.800 euros para que el banco me conceda un crédito que cubra los 200.000 euros que cuesta un piso. ¿Pero quién gana eso? Con mi nómina el banco me presta 72.000, y el resto ¿cómo lo pago?". Rocío asegura que le va a costar "muchísimo" reunir la entrada que le exigen si finalmente es elegida como adjudicataria de una vivienda (9.000 euros), un piso de tres habitaciones que ronda los 100.000 euros.

Cerca de ella espera Mercedes Alonso. Tiene 26 años y dos trabajos. Por la mañana de limpiadora y por la tarde de promotora en un supermercado. Sumando los sueldos de los dos empleos gana 660 euros. Vive con sus padres "¡Qué remedio¡", dice. "Si no tienes trabajo fijo me dicen que me olvide. Y yo lo único que quiero es tener mi casa y mi vida", explica con resignación. En las caras de los aspirantes hay desconcierto y algunas historias de fracasos. Gema Otero, de 25 años, y su novio, ya han intentado tres veces sin éxito conseguir un piso de protección oficial. "Hemos pedido ayuda a nuestros padres porque si no, no tendríamos un piso en la vida. Sé que han llamado, por lo menos, 20.000 personas pero, la esperanza es lo último que se pierde".

"Mi consejo es que no se hagan las solicitudes ni los primeros días ni los últimos, para evitar el caos" dice Sigfrido Herráez, concejal de Vivienda del Ayuntamiento de Madrid. La gente debe informarse bien antes de ir. Hay personas que ganan menos de lo que dicen las bases y que no están en condiciones de afrontar el pago de una vivienda, aunque sea protegida." En abril del año próximo, los afortunados conoceran si han sido elegidos para tener casa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de noviembre de 2002