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Los detenidos por las bombas de Vigo eran vecinos de las víctimas

La detención de tres hombres como sospechosos del doble atentado con bombas en Vigo no ha aclarado, por el momento, ni los móviles que pudieron tener ni su relación con las víctimas, según señaló ayer el delegado del Gobierno en Galicia, Arsenio Fernández de Mesa. En estos atentados, ocurridos el pasado día 5, falleció el matrimonio formado por Rosa Gil y Vicente Lemos, en uno, y resultaron heridos Luis Ferreira y su hijo de 11 años, en el otro. Las detenciones se produjeron a última hora de la tarde del martes en el barrio de Cabral, en las inmediaciones de un bar frecuentado por la juventud y próximo al domicilio de las víctimas mortales.

Los detenidos son tres hombres de 21, 26 y 31 años, domiciliados en el barrio y, dos de ellos tienen antecedentes policiales. También fue momentáneamente retenida la novia de uno de ellos, a la que la policía puso en libertad poco después. El hecho de vivir en el mismo barrio que las víctimas -aunque la casa del matrimonio fallecido pertenece al municipio de Redondela se corresponde con el mismo entorno rural vigués- hace pensar que las conocían, pero su relación con ellas 'está por determinar', según el delegado.

Fernández de Mesa indicó que 'no hay nada descartado' sobre el móvil que pudieron tener, salvo su vinculación con el terrorismo, que ha sido excluida, y, aunque no con tanta firmeza, con un ajuste de cuentas derivado del narcotráfico. Para el ministro de Interior, Ángel Acebes, 'las detenciones indican que la investigación avanza'. El alcalde de Vigo, Lois Pérez Castrillo, que el viernes apremió a la policía a resolver el caso, ayer indicaba que 'hay motivos para la tranquilidad, si se confirman las sospechas de la policía'.

Un grupo de amigos de los detenidos, sin embargo, entrevistados ayer por la TVG a cara cubierta en el bar donde se realizaron las detenciones, aseguraron que la policía 'estaba cometiendo un gran error' al responsabilizarles de los atentados. Según ellos, la policía trata de inculpar a los detenidos a partir de las declaraciones de un cuarto compañero, que en los días inmediatos a los hechos les oyó comentar, con actitud jactanciosa, su capacidad para fabricar bombas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de noviembre de 2002