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El Gobierno dice que la consulta es contraria a las resoluciones de la ONU

El Gobierno español calificó ayer de 'ilegal' y contrario 'a todas las resoluciones de la ONU' la consulta popular celebrada en Gibraltar a iniciativa del ministro principal de la Roca, Peter Caruana. 'Es algo que no se sostiene. No tiene ningún efecto de tipo jurídico y contraviene todas y cada una de las resoluciones de la ONU. Lógicamente, seguiremos hablando, intentando buscar una solución que resuelva el contencioso histórico y que tenga en cuenta los intereses de los residentes', manifestó a primera hora de la mañana la ministra de Exteriores, Ana Palacio, en Onda Cero.

Poco más tarde, al término del Consejo de Ministros, el vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, insistía en quitar cualquier valor legal y político al resultado del referéndum, en el que una mayoría abrumadora de habitantes de la Roca se opuso a un posible acuerdo de soberanía compartida entre España y el Reino Unido. Rajoy dijo que lo que ahora importa es 'continuar las conversaciones que se mantienen con una cierta regularidad' entre los ministros de Exteriores y altos cargos de ambos países.

'Lo que nos importa ahora y a lo que vamos a aplicarnos en las próximas fechas es a continuar esas conversaciones con determinación y con cautela. Las conversaciones, vuelvo a insistir, se están produciendo regularmente y deben llevarse con una cierta cautela, porque no sirve estar contando constantemente de qué es de lo que se está hablando', añadió.

'Falta de credibilidad'

El vicepresidente incidió luego en la 'falta de credibilidad' de la consulta. En primer lugar, Rajoy aseguró que 'no tiene ningún valor legal' al haber sido convocada sin la autorización del Reino Unido. En segundo lugar, insistió en que desde Gibraltar 'sólo se hizo campaña contra el no a ese acuerdo' y en que 'ya se sabía que se iba a producir un resultado como el que ha tenido lugar'.

El vicepresidente dio a entender que la posición española de apostar por proseguir las negociaciones cuenta con el beneplácito del Reino Unido, pese a las tensiones suscitadas entre algunos parlamentarios británicos, partidarios de que se tenga en cuenta el resultado, y el Gobierno de Tony Blair.

'Han cambiado mucho las cosas en los últimos tiempos. Este contencioso tiene 300 años de historia y ahora estamos en mejor situación que nunca para que se resuelva. Y eso es lo que de verdad importa', dijo Rajoy.

No precisó cuándo se reanudarían las conversaciones, estancadas desde septiembre. Aunque se dio por satisfecho por las garantías de continuidad del diálogo ofrecidas por el Gobierno de Blair y la inalterabilidad de su posición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de noviembre de 2002