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Un ex director de la CIA vigilará a las auditoras en EE UU

William Webster, ex director de la CIA y del FBI, de 78 años, fue elegido ayer por la Comisión del Mercado de Valores (SEC) presidente del nuevo organismo creado para fiscalizar la actuación de las auditoras en Estados Unidos. La elección dividió acaloradamente en dos a la SEC, cuyos tres miembros republicanos derrotaron a los dos demócratas que preferían a John Briggs, un candidato con acreditada experiencia financiera que había prometido mano dura y estrictos controles para los auditores.

El Consejo de Vigilancia de Contabilidad de Compañías Cotizadas (PCAOB) fue creado el pasado verano por una ley que pretende restaurar la confianza de los inversores en un año marcado por escándalos financieros y contables. Las debacles de Enron y WorldCom, ambas auditadas por Andersen, y otras demostraron palmariamente las deficiencias del sistema de autocontrol por el que se regían las auditoras y llevaron al Congreso a establecer el nuevo organismo con capacidad para imponer directrices éticas, delimitar conflictos de intereses, sancionar irregularidades y revisar anualmente el trabajo de las auditoras.

Hombre de integridad incuestionable, fiscal y juez antes de ser llamado a dirigir el FBI por el demócrata Jimmy Carter en 1978 y en 1987 la CIA por el republicano Ronald Reagan, a Webster se le reconoce su brillante pasado como muy capaz agente de la ley. Pero no hay consenso sobre su capacitación para regir el PCAOB.

El otro candidato

Briggs, de 66 años, que fuera responsable de un gran fondo de pensiones, parecía el hombre para la tarea. Contaba con el aval de Alan Greenspan, el presidente de la Reserva Federal, y de Paul O'Neill, el secretario del Tesoro. Briggs es conocido por sus ideas duras para con el sector de auditoría y consultoría y por su negativa a delegar en la profesión la elaboración de las futuras normas de actuación. Harvey Pitt, el presidente de la SEC, sorprendió hace unos días al anunciar que renunciaba a apoyar a Briggs, en un movimiento que provocó las iras de los demócratas y suscitó sospechas sobre el papel que los republicanos del Congreso, movidos por el grupo de presión de las auditores, habían jugado en el cambio.

Los demócratas alegaron que el nombramiento de Webster convertía en vanas las pérdidas sufridas por los inversores mientras Pitt aseguraba que Webster está perfectamente capacitado para la misión que le espera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de octubre de 2002