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Entrevista:ECKARD WIMMER | Creador del primer agente infeccioso por Internet

'Nunca más será posible erradicar un virus'

La pesadilla de un policía del siglo XXI sería que un científico descontrolado se bajara de Internet el genoma de algún virus letal, encargara a cualquier empresa genética la síntesis del ADN correspondiente y usara después ese ADN para reconstruir el virus infectivo en su laboratorio. Bien, pues eso es exactamente lo que ha hecho con el virus de la polio Eckard Wimmer, profesor de Genética Molecular y Microbiología de la Universidad de Nueva York en Stony Brook.

El pasado mes de julio, cuando Wimmer publicó sus resultados en la revista Science, Estados Unidos no se había librado aún de la psicosis bioterrorista generada por los envíos postales de ántrax. Muchos científicos y analistas, incluido el aventurero empresarial del genoma humano Craig Venter, arremetieron contra el experimento de Wimmer por dar ideas a los bioterroristas. Otros lo criticaron por inútil y predecible. Pero casi todos se sobrecogieron ante el intento más osado hasta la fecha de crear vida de la nada sin más ayuda que una información abstracta recabada de Internet. Wimmer (Berlín, 1936) se acercó ayer a Madrid para impartir en el Centro Nacional de Biotecnología un seminario titulado Replicación y patogénesis de un compuesto químico . El compuesto químico al que se refería tenía la siguiente fórmula:

C332.662H492.388N98.245O131.196P7.500S2.340. Era el virus de la polio.

Pregunta. ¿Qué debemos entender ahora por erradicación? Además de erradicar a los virus, ¿tenemos también que erradicar sus datos genéticos?

Respuesta. Eso es imposible. Hay miles de genomas de virus colgados en Internet, y los nuevos virus que vayan siendo secuenciados deben ser también volcados en la red, porque la comunidad científica internacional los necesita para investigar, y esos estudios son irrenunciables para la medicina. La pretensión de hurtar esa información a la luz pública es un completo error. Nuestra síntesis del virus de la polio a partir de la información de Internet demuestra que nunca más será posible erradicar un virus.

P. ¿Qué debe hacerse entonces con las últimas dos muestras del virus de la viruela que se conservan en Estados Unidos y Rusia?

R. Seguir conservándolas. Aunque destruyéramos ese virus por considerar que la enfermedad está ya erradicada, en pocos años será posible tomar la información de su genoma y reconstruirlo. Los stocks deben mantenerse para investigar y diseñar vacunas y fármacos.

P. ¿Eso les llevó a hacer el experimento?

R. Había dos razones. Una era puramente académica: lo que se llama una prueba de principio de que puede crearse un virus a partir de la mera información. La otra, en efecto, era mostrar a la sociedad que ésa es una posibilidad real.

P. ¿Por qué el Pentágono financió estas investigaciones?

R. El Pentágono tiene unidades dedicadas a analizar escenarios hipotéticos, por remotos que parezcan en principio. En mi calidad de consejero, yo les dije: existe la posibilidad de que se puedan hacer virus por Internet. Les pareció importante y me dieron el dinero.

P. Eso fue antes del 11 de septiembre.

R. Sí, años antes. El proyecto fue aprobado en 1998, no tenía nada que ver con el 11 de septiembre. Si hubiéramos publicado los resultados antes de esa fecha, probablemente no hubieran causado tanto escándalo. El miedo al bioterrorismo disparó las emociones.

P. ¿Por qué insiste usted tanto en que un virus no es más que un compuesto químico?

R. Una de las razones es que estudié Químicas. Desde que me interesé por los virus hace 35 años, estuve convencido de que eran casi un ser vivo por un lado, pero poco más que un compuesto químico por el otro: algo muy parecido a un veneno, con la diferencia de que los virus pueden multiplicarse. No lo ven así quienes me critican por haber hecho esto, o por haberlo publicado.

P. Podría tomarse de Internet la información de un virus y modificarla para que resultara particularmente letal?

R. Es extremadamente difícil diseñar modificaciones en un virus para que sea peor de lo que ya es. Sí que puede ocurrir por azar, y ha ocurrido a veces por azar. Por supuesto, uno podría encerrar en una habitación a un centenar de biólogos moleculares y forzarles a diseñar un virus extremadamente letal, pero la probabilidad de que tuvieran éxito sería muy baja. Podríamos gastar millones de dólares en tratar de prevenir esos intentos, pero creo que haríamos mejor en invertirlos en desarrollar fármacos, vacunas y terapias que pudieran prevenirlos o curarlos: eso no sólo serviría para neutralizar el terrorismo, sino también para algo posiblemente mucho más importante: mejorar enormemente nuestos sistemas de salud.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de octubre de 2002