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Crítica:

El mejor club del mundo

Frente a lo que se podría considerar un tema popular y banal, este trabajo con ocasión del centenario del Real Madrid revela que el estudio histórico y social de un fenómeno tan característico de nuestro tiempo como es el fútbol tienedemasiado interés como para dejárselo a simples comentaristas de glorias.

El deporte es un fenómeno característico del siglo XX y que forma parte de un proceso más amplio, la aparición del ocio y su posterior mercantilización. Dentro de la historia del deporte, la del fútbol adquiere una especialísima relevancia. Se trata de un fenómeno de masas antes y en mayor grado que cualquier otra manifestación deportiva, y siempre ha estado muy en contacto con los medios de comunicación, primero, y con la sociedad de la información, después. Con el paso del tiempo ha venido en convertirse en una verdadera industria por la cantidad de recursos económicos que maneja, pero también es un espejo del imaginario de la sociedad que refleja determinadas características y percepciones muy arraigadas en ella.

EL REAL MADRID EN LA HISTORIA DE ESPAÑA

Ángel Bahamonde Taurus. Madrid, 2002 304 páginas. 19,25 euros

Pero, por desgracia, la historia del deporte está poblada de una literatura popular pero banal y de calidad bastante dudosa, cuando de ella tanto conocimiento del pasado podría obtenerse. Por eso hay que alabar que un sólido investigador como es Ángel Bahamonde se decidiera a abordar la historia del Real Madrid en la ocasión de su centenario. Y es, al mismo tiempo, de lamentar que ese club que merece todas las alabanzas en tantos aspectos -bien que nos pese a los no madridistas-, no haya prestado todo el apoyo debido al proyecto investigador referido.

El libro se resiente de no haber podido manejar los fondos de archivo del club, de estar poco compensado desde el punto de vista del tratamiento de las distintas etapas cronológicas y de, en ocasiones, quedarse en un inevitable anecdotario de hincha. Pero en sus páginas se demuestra con creces la inteligencia de un autor que sabe extraer sustancia histórica de donde se puede pensar que no hay otra cosa que minucias irrelevantes.

Se revela, además, que una

materia como la historia del fútbol tiene demasiado interés como para dejársela a meros glosadores de glorias deportivas. Bernabéu fue más importante que cualquier ministro de su época y descubrir el auténtico significado la de la historia del Real Madrid parece de mayor trascendencia que cualquier monografía de carácter local de las que, por desgracia, tanto abundan.

El Real Madrid nació en medios de la burguesía liberal y regeneracionista: no en vano se atribuyó a Cossío traer a la capital el primer balón de procedencia inglesa mientras que una revista deportiva de entonces proclamaba como ideal 'ni Sénecas tuberculosos ni Hércules analfabetos'. Pero no fue Madrid quien introdujo este deporte, sino que hasta mediados de los años veinte fue ampliamente superado por el País Vasco y Cataluña en lo que respecta a número de practicantes, espectadores y capacidad de los estadios. A partir de esta fecha se produjo un cambio sustancial no sólo por la construcción del estadio de Chamartín (1924), sino por la profesionalización del fútbol. El Real Madrid se nutrió en esos años de la cantera vasca, realizó fichajes sonados, como el de Zamora, y supo avanzar con rapidez por un camino en el que el Barcelona le había precedido. Además, en los años treinta se identificó con la ciudad que le daba nombre y con todas sus capas sociales. Había pasado de ser el club de los 'niños pera' a ser el del 'millón', que costaba su nómina con la contrapartida de su popularidad. Había nacido también la pugna, llena de significados culturales y políticos, con el Barcelona que habría de tener un singular momento de fricción en 1943, ya en la posguerra.

Fue la época Bernabéu la que

perfiló de manera definitiva la significación del club. El presidente era retratado por el propio club como una especie de Felipe II cuyo Escorial sería el nuevo estadio. Pero sus contactos con el mundo oficial fueron menores de los que se le atribuyó desde Barcelona. En cambio, mérito exclusivo propio fueron la promoción de grandes fichajes (Di Stefano) o la de campeonatos como la Copa de Europa que lograron para el equipo que presidía una gloria y una imagen colectiva duraderas.

Bernabéu no logró de las autoridades la autorización para una operación urbanística que luego acabaría imponiéndose en una nueva era en la que ya los ingresos televisivos y publicitarios llegaron al 58% (1999). Es una lástima que, en relación con este periodo, el libro se quede en lo ya muy conocido y que no proporcione las visiones novedosas que aparecen en otros periodos. Pero en absoluto esto le quita mérito. Frente a quien pudiera pensar que se trata de un tema popular y banal hay que reconocer en este libro una calidad de innovación metodológica laudable precisamente por lo infrecuente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de octubre de 2002

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