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TRIBUNA

El universitario '5 estrellas'

Una simple consulta a las ofertas de empleo de cualquier periódico da pistas de los significativos cambios que se han producido en los requerimientos de las empresas a los titulados, a la hora de decidir la incorporación de universitarios a sus plantillas. De manera que resulta oportuno concienciar a los estudiantes de las características que está valorando el mercado de trabajo respecto a su formación y experiencia, para que cada uno conozca cuanto antes si sería conveniente 'moldear' sus conocimientos o entrenar determinadas habilidades, para que puedan suplementar o diferenciar su candidatura y desarrollar una carrera profesional acorde a los propósitos personales y a las necesidades de las empresas que les acojan.

Así, los aspectos que más valoran las empresas en su búsqueda de candidatos hoy día son: conocimientos y formación universitaria acompañados de mucha iniciativa personal, experiencia profesional (o prácticas en empresas para primeras ofertas), idiomas, informática, estudios de postgrado, y cualidades específicas que potencian al candidato en forma de motivación y facilidad para la adaptación a cualquier lugar o ambiente (actitudes positivas, proactivas, y otras más concretas como: imagen, sinceridad, afán de superación, dinamismo, la capacidad de comunicación y de decisión, o la movilidad funcional y geográfica).

Es fácilmente imaginable que una persona con una buena combinación de estas cualidades tendrá más facilidades para encontrar empleo o para promocionarse si ya estuviera trabajando. Diversificar el currículum, potenciar las propias habilidades y disponer de una sólida formación son ingredientes necesarios para aquellos universitarios que, fundamentalmente, saben lo que quieren y dirigen su propia carrera, apostando por sí mismos y asumiendo la responsabilidad sobre su futuro.

En definitiva, este comportamiento debe iniciarse cuanto antes y será durante los años de formación superior cuando tendrá las mejores oportunidades de lograr esa combinación mágica que facilite la carrera profesional. A esta filosofía de calidad personal nosotros en la UMH la calificamos como la del 'universitario 5 estrellas' y tiene su premio cuando los empresarios a la hora de juzgar una adecuada formación en un estudiante universitario, independientemente de la titulación que esté cursando, valoran las habilidades expuestas incidiendo, por tanto, en el impacto de esas 5 estrellas para facilitarle la inserción laboral y, en definitiva, su 'empleabilidad'.

Esta potencialidad de una persona para encontrar empleo, o mejorarlo si ya lo tiene, de la forma más rápida y en las mejores condiciones posibles, se viene denominando 'empleabilidad'. Es un concepto clave hoy día para la supervivencia profesional, y debe ser considerado por los universitarios desde el primer curso, puesto que el dinamismo social y económico reclama perfiles profesionales cualitativamente distintos.

Por ello, es aconsejable contar con una elevada 'empleabilidad' pensando en la empresa, en la que se trabaja o queremos trabajar, y en las nuevas exigencias del mercado laboral puesto que cada vez abundan menos los contratos 'de por vida' y hay que estar 'lo mejor preparados posible' para enfrentarse a la evolución experimentada.

Algunos consejos prácticos para mejorar nuestro nivel de 'empleabilidad' podrían ser: pensar siempre en positivo, buscar las potencialidades de una candidatura, acumular experiencia sobre sectores o actividades, centrarse en las áreas que mejor se dominan, o atesorar los contactos y relaciones sociales que permitan multiplicar nuestras posibilidades de ser conocidos y valorados. Dicho de otro modo, saber qué se quiere y cómo plantearlo para que pueda ser más valorada una opción a un determinado perfil ocupacional.

De ésta manera queremos poner de manifiesto cómo las empresas también aprecian, y cada vez más, otras habilidades y capacidades que trae el candidato consigo mismo como: liderazgo, implicación personal, trabajo en equipo, comunicación y relaciones interpersonales, organización y planificación, creatividad, visión empresarial y actitud emprendedora, análisis y resolución de problemas, autocrítica, o dotes de negociación y de persuasión. Estas cualidades, que también pueden aprenderse, suponen para el candidato un valor añadido de cara a su colocación, no solo para encontrar empleo sino, también, para poder elegir dónde y cómo trabajar.

Es evidente que poseer una adecuada combinación de estas características personales brinda mayores posibilidades de éxito a una candidatura laboral, siendo aconsejable la preparación conveniente y con tiempo cuando no se tienen en la medida oportuna y existen unas lógicas expectativas profesionales. Así, los futuros titulados universitarios dispuestos a integrarse inmediatamente en el mercado laboral, para colmar sus lógicas expectativas profesionales, deberán reflexionar sobre las habilidades expuestas como les solemos recomendar en nuestras publicaciones y talleres prácticos; debiendo empezar chequeando la valoración que poseen actualmente y las posibilidades de ir mejorando en cada una de ellas según su situación personal de partida.

José Mª Gómez Grau es vicerrector de la Universidad Miguel Hernández.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de octubre de 2002