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Reportaje:

Un 'día sin coche' descafeinado

Miles de personas aprovechan la simbólica jornada europea para tomar el centro de las ciudades en bici o a pie

En los centros de varias ciudades vascas durante la jornada de ayer se oía mucha algarabía, algunos timbrazos de bici pero ni un solo bocinazo. Una vez más, el simbólico Día sin mi coche permitió comprobar cuán diferentes son las calles sin automóviles. Menos ruidosas, menos contaminadas y, sobre todo, un espacio que anima a desplazarse a pie, a pedales, sobre un patinete o en patines.

Miles de personas no desaprovecharon la oportunidad de disfrutar de San Sebastián, Bilbao, Vitoria, Getxo y Barakaldo de una manera que posiblemente no puedan repetir hasta dentro de 364 días. El que la jornada coincidiera este año en domingo hizo que el veto al tráfico a motor -salvo transporte público y vehículos de emergencia- en buena parte de los centros urbanos se notara menos que en años anteriores, cuando el 22 de septiembre cayó en laborable. Fue, en efecto, un Día sin mi coche, pero descafeinado.

En Bilbao, acostumbrada al éxodo de vecinos cada fin de semana, la diferencia la marcaron las 3.000 bicicletas que a mediodía pululaban por el entorno de la Gran Vía. Una zona por la que los domingos el tráfico escasea, aunque entre semana es escenario de frecuentes atascos. La contaminación acústica se redujo a la mitad de la zona cerrada a los coches y también la salida de automóviles de la ciudad (un 24%). El director de Energía del Gobierno vasco, Txaber Lezamiz, recordó que los coches son responsables del 20% de las emisiones de dióxido de carbono. No obstante, el alcalde bilbaíno, Iñaki Azkuna, afirmó que el Ayuntamiento descarta extender el día sin mi coche a otras jornadas.

Su homólogo donostiarra, Odón Elorza, acompañado por el equipo municipal, se paseó en bicicleta por uno de los últimos tramos de bidegorri construidos en San Sebastián. El tráfico en las vías de bicis aumentó un 20%.

Ambos regidores insistieron en la necesidad de promover un uso racional del coche privado para lo cual, admitieron, el transporte público debe mejorar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de septiembre de 2002