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CORAZONES DE OTOÑO

Cómo opinar sobre David Delfín

Muchos se preguntarán cómo puede ser que si esa capucha les parece que atenta contra la dignidad de la mujer, no se quejen de que las modelos desfilasen enseñando las tetas.

PASAN UN ANUNCIO por televisión de unas raciones de comida congelada de la marca Salto. En él, un chico con el ojo morado confiesa que su novia le pega. La novia aparece con una botella de vino cogida por el cuello. Los amigos tratan de impedir la agresión cuando se dan cuenta de que el chico miente. Se ha maquillado el ojo. Ha fingido que le maltrataban para que le preparen el pollo al chilindrón que tratan de vendernos.

Nadie se ha quejado de que el spot frivolice con los malos tratos, ni nadie quiere prohibirlo, porque el protagonista es un hombre y la apología del maltrato a un hombre no está mal vista. Por mucho menos, los del PP y el PSOE sí que piden el boicoteo de la colección de ropa que presentó el diseñador David Delfín en la Pasarela Cibeles. Los cargos contra él son éstos: las mujeres desfilaban en capucha (y esto les recordaba el régimen talibán), llevaban sogas al cuello y el cuerpo vendado (lo que les parecía que frivolizaba con los malos tratos a las mujeres) y al no ver, tropezaban (lo que era irreverente porque se las 'sometía a un tercer grado con peligro de su integridad física'). Muchos de ustedes se preguntarán cómo puede ser que si esa capucha les parece que atenta contra la dignidad de la mujer, no se quejen de que las modelos desfilasen enseñando las tetas. Enseñar las tetas ya no es sexista. Lo era el mes pasado. Como ven, no es fácil tener opinión sobre el asunto David Delfín. Por eso les ofrecemos un servicio de opiniones a la carta. Elijan el modelo de opinión que más encaje con ustedes.

Opinión de talibanes y protalibanes: 'Sí, sí, por supuesto. Se nota que Delfín está a favor de nuestro régimen y adora el maltrato al sexo femenino. Es por eso por lo que ha elegido una profesión como la de modista. Le encantan los retos. Su ropa es para la mujer afgana de hoy. Lo de taparles la cara a las maniquíes es un detallazo (aunque lo de las tetas al aire no sabemos cómo se lo tomarán en Kabul)'.

Opinión de punkis de sexo femenino: 'Lo de la soga al cuello es vejatorio, por tanto también lo son esos collares de perro que nos ponemos para salir de marcha. Llevar collares de perro es como decir que nos consideramos como animales domésticos. ¿Por qué no nos boicoteáis, estúpidos? ¿Es sólo porque somos mujeres?'.

Opinión de simpatizantes del PP y el PSOE: '¡Sí, hombre! Ahora resulta que si desfilas en capucha es porque estás simbolizando algo. ¿El qué? Si alguien quiere hablar en lenguaje figurado, que avise y así nos enteramos todos. Una capucha es una capucha'.

Opinión de antimonárquicos: 'La capucha que llevaban las modelos recuerda el régimen talibán porque tapa la cara e impide la visión. Exigimos explicaciones por la pamela que lució la infanta Elena en la boda de su hermana'.

Opinión de José María Carrascal y ejecutivos: 'La soga al cuello de las modelos incita a la violencia. Es por eso por lo que no volveremos a usar corbata. Y no nos digan que las corbatas no son armas mortíferas porque muchos hombres se han suicidado con ellas'.

Opinión de Demis Roussos: 'Estoy muy arrepentido de haber usado mi famosa túnica (tan parecida al burka) para cantar el triqui-triqui. A partir de ahora cantaré en tejanos. Gracias, David Delfín'.

Opinión de un crítico de arte (de los que nadan a contracorriente): 'El autor quería denunciar la anorexia. Es por eso por lo que las modelos llevaban una capucha y una soga al cuello. La capucha, como es evidente, recreaba las que se ponen los verdugos para ejecutar a sus víctimas. Está clarísimo, pues, que el artista quería decirnos que en esta sociedad machista, la mujer es víctima y verdugo de su cuerpo'.

Opinión de cinéfilos invitados al programa de José Luis Garci: 'Las vendas de las modelos eran un homenaje (desde luego, fallido) a La momia, ese filme estrenado en 1932 con Boris Karloff y el prescindible David Manners'.

Opinión del publicista de Bennetton: '¡Quiero contratar a Delfín! Hace tiempo que mis campañas no se prohíben'.

Opinión de los de la Pasarela Gaudí: 'Nosotros jamás habríamos montado un escándalo tan provinciano por ese desfile. Eso sí, le habríamos hecho dos prácticos agujeritos a las capuchas'.

Opinión de Delfín (todavía con los ojos enrojecidos): 'Y pensar que estuve a punto de inspirarme en ese otro cuadro de Magritte donde sale un señor con cabeza de cerdo'.

Opinión de la madre de Delfín: 'Yo diría que el niño le ha puesto capucha a las modelos porque algunas -sin querer faltar- son más bien feas de cara'.

Este asunto de los histéricos que se horrorizan al ver a unas modelos desfilando con sogas al cuello me recuerda aquel chiste en el que unos padres llevan a su hija al psiquiatra porque está obsesionada con el sexo. El psiquiatra dibuja una línea y le pregunta a la chica qué ve. 'Una pareja copulando', contesta ella. El psiquiatra, a continuación, le dibuja un círculo. 'Eso es una orgía', contesta la paciente esta vez. El médico se dirige a los padres y les dice: 'Sí, realmente su hija está muy obsesionada con el sexo'. A lo que los padres replican: 'Hombre, doctor, ¡es que usted le ha dibujado unas porquerías...!'. Pues con Delfín, lo mismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de septiembre de 2002

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