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El Gobierno rechaza elaborar una ley integral sobre la violencia doméstica

Aznar reitera que el fin es 'el desarme, y no la vuelta de inspectores' a Irak

Sólo 24 horas después de que todos los grupos parlamentarios pactaran la creación de una subcomisión para adoptar medidas contra la violencia doméstica, el presidente del Gobierno, José María Aznar, echó un jarro de agua fría al advertir a la oposición de que él sólo espera del acuerdo parlamentario 'medidas concretas', porque 'las leyes genéricas no resuelven las cosas, y la demagogia partidista, menos'.

El líder socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, recordó al presidente que en la campaña electoral de 2000 se comprometió a promover 'una ley integral' contra la violencia de género y le preguntó por qué lo que vale en campaña se olvida después. Aznar negó tal compromiso y el PSOE exhibe una comunicación gubernamental con esa información tras una reunión del presidente con asociaciones de mujeres.

Los socialistas volvieron al punto de partida de sus posiciones sobre cómo hay que abordar en el Parlamento la violencia de género. El líder del PSOE dio por bueno el acuerdo del día anterior entre todas las fuerzas políticas para crear una subcomisión que en un plazo de cuatro meses debe dar resultados concretos. El fruto para el líder del PSOE, y también para la responsable de Políticas de Igualdad, Micaela Navarro, que preguntó lo mismo al ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, debe ser una 'ley integral'. Para Aznar, por el contrario, se trataría de hacer 'medidas concretas porque las leyes genéricas no arreglan las cosas y tampoco la demagogia partidista'.

Después vinieron los recordatorios por parte de Zapatero de que el jefe del Ejecutivo en vísperas de las elecciones pasadas prometió una 'ley integral'. Aznar no lo desmintió rotundamente sino que aseguró que en su conversación con las asociaciones de mujeres ya les expresó sus dudas sobre la eficacia de 'leyes genéricas e integrales'.

Antes de responder a Zapatero, el presidente reiteró al líder de IU, Gaspar Llamazares, la posición de 'firmeza' del Gobierno 'ante la amenaza que supone el régimen de Sadam Husein'. Aznar señaló que el objetivo es el 'desarme' de Irak. Después , el vicepresidente primero, Mariano Rajoy, apostilló que la aceptación iraquí del regreso de los inspectores de la ONU es 'esperanzador' en respuesta a una interpelación defendida por el diputado del BNG Guillerme Vázquez.

Irak y la política social del Ejecutivo centraron ayer la sesión de control al Gobierno. Tras las preguntas a Aznar, los socialistas ofrecieron su particular 'bienvenida' al ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, con una batería de cuestiones sobre las distintas responsabilidades de su departamento, enmarcadas todas ellas en un recordatorio de su gestión como presidente valenciano. Los autores fueron Jesús Caldera, Ramón Jáuregui, Micaela Navarro, Consuelo Rumí, Leire Pajín e Isabel López i Chamosa .

Zaplana respondió recordándoles los '13 años de gobiernos socialistas'. López i Chamosa, respondió así a esa estrategia: 'A mí me puede recordar la historia pasada, pero estamos en el año 2002 y no en 1996; va usted un poco atrasado'.

La siniestralidad laboral fue la pregunta del PSOE más aplaudida por su bancada. 'Cinco trabajadores mueren cada día por accidentes laborales; cinco obreros salen de su casa por la mañana y no vuelven por la noche; esto no es algo irreversible; esto se puede corregir; otros lo hacen', le espetó Jáuregui a Zaplana. Éste admitió que 'de manera coyuntural y puntual ha aumentado la siniestralidad grave y mortal', pero añadió que las cifras generales han disminuido.

CiU rechaza la postura del Ejecutivo

El PP se ha quedado solo en el Congreso en su defensa de los criterios de Estados Unidos para atacar a Irak. CiU apoyó el pasado martes la iniciativa del PSOE, IU y BNG, rechazada por el PP, respecto a que debe ejercerse una presión diplomática sobre Irak para que respete sin condiciones el trabajo de los inspectores de la ONU. El Grupo Catalán, a través del portavoz de Defensa, Ramón Companys, defendió en el pleno 'el cumplimiento riguroso de la legalidad internacional en el marco de Naciones Unidas. Si no es así, nosotros también perderíamos la razón moral', sentenció. Por esas razones, CiU apoyó la proposición no de ley para que España no apoye una acción unilateral de EE UU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de septiembre de 2002

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