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29 misas para celebrar la canonización de Escrivá

El Opus muestra su poder en la elevación a los altares de su fundador el 6 de octubre

La canonización por el Papa el próximo 6 de octubre de Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, no será una más. La incorporación de San Josemaría al santoral será festejada por todo lo alto. Aunque es habitual que tras una canonización haya misas de acción de gracias, esta vez el Opus ha echado el resto, porque se celebrarán 29 misas en 16 iglesias de Roma, oficiadas en 18 idiomas, del árabe al chino, pasando por el checo, el lituano, el latín, el italiano, el inglés, el portugués y el español. Una demostración del poderío de esta iglesia dentro de la Iglesia, muy fiel al Papa y bien engranada en la burocracia vaticana.

Entre los oficiantes de las 29 misas figura un impresionante plantel de cardenales y obispos, desde el propio prelado del Opus, el obispo Javier Echevarría, hasta el cardenal prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, José Saraiva Martins; el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela; el secretario de Estado del Vaticano, Angelo Sodano; los purpurados Paul Poupard, Giovanni Batista Re, Jorge Mejía, Francis Arinze, e Ignace Moussa I Daoud, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, además del cardenal vicario de Roma, Camillo Ruini, y una larga lista.

El Opus ha abierto una página en internet con todas las noticias ligadas al evento, al que acudirán, según datos de la presidenta del comité organizador, Marta Manzi, no menos de 220.000 fieles de 84 países. Un tercio serán italianos, otro tercio vendrá del resto de Europa, con especial aportación española (Josemaría Escrivá nació en Barbastro, hace un siglo), francesa, alemana y polaca. Y en el último tercio serán importantes los contingentes de EE UU, México, Brasil y Filipinas. El Opus teme que se repita la polémica que generó ya la beatificación de Escrivá, hace 10 años, por la celeridad con que se ha completado todo el proceso. Pero el Vaticano ha venido en su ayuda, presentando otro proceso de beatificación aún más vertiginoso, el de la Madre Teresa de Calcuta, muerta en 1997.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de septiembre de 2002