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Un vuelo de Iberia, suspendido tras chocar el avión contra una pasarela

Los pasajeros de un jumbo de la compañía Iberia que debió salir a las 12.30 de ayer de Barajas con destino a México se llevaron un buen susto. Y también un gran disgusto. Justo en el momento en que el jumbo -que iba a tope, con cerca de 400 personas- se apartaba del finger (pasarela por la que acceden los viajeros) y emprendía lentamente la marcha, oyeron un golpe brusco y, segundos después, observaron cómo caía al suelo combustible del aparato. '¡Que paren el avión, que está tirando gasolina...!', gritó una mujer, que miraba por la ventanilla. Tras detenerse el aparato, los pasajeros, con el alma en vilo, vieron acercarse dos vehículos de bomberos que, a toda prisa, empezaron a lanzar abundante espuma sobre el líquido. Fue entonces cuando el comandante les instó a apearse del avión: había una avería.

Al susto siguió el disguto. En los pasillo de Barajas comenzaron a pasar las horas 'y nadie nos informa de nada, ni de lo ocurrido ni de en qué piensan llevarnos a México', contó a EL PAÍS un viajero. 'Mire', señaló otro, 'son las siete de la tarde (el avión debía salir a las 12.30) y aún estamos aquí'. Las explicaciones que recibían en la ventanilla de Iberia tampoco satisfacían a los pasajeros que se acercaban a ella ávidos de noticias: '¿Qué le ha pasado al avión?', inquirió un viajero a un empleado. 'Sólo sabemos lo que nos han dicho ustedes; estamos esperando a que nos informen oficialmente', zanjó el empleado.

Poco después, una azafata del frustrado vuelo se acercó a la ventanilla y explicó a un pasajero: 'El avión se ha golpeado con el finger y se ha hecho una pequeña raja en la zona de la cabina; lo del combustible en el suelo no sé muy bien a qué se debe, pues el avión acababa de repostar; en realidad no lo sé...'.

Entre el pasaje reinaban, además, noticias contradictorias: 'A mí me han dicho que el vuelo se ha cancelado', decía cabizbajo un viajero; 'pues a mí que es posible que dispongamos de otro avión a las 2.30 de la madrugada, y que esperemos aquí', señaló otro; 'pues a mí', terció un tercero, 'que nos están buscando hoteles para esta noche y que no hay plazas suficientes para todos'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de septiembre de 2002