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COLUMNA

Valencia desde Beirut

Mientras Hezbollah, en el Sur del Líbano, pide la cabeza blindada de Ariel Sharon; en Valencia, las huestes del PSPV, a solicitud de Dolors López, se conforman con el coco de Josep Vicent Villaescusa. Eso sí, servido en bandeja de 6.000 euros y con una guarnición de oquedades congeladas: Genoveva Reig y Anacleto Rodríguez. En fin, cada quien pide lo que puede y lo que da la tierra. Ahora, el cronista contempla el Mediterráneo y pretende adivinar la otra orilla y sus efectos, en tanto saborea un express, en una cafetería de Beirut.

El cronista ha visitado una de las posibles sedes de Hezbollah. Luego, ya en un salón alfombrado, ha esperado lo justo, hasta la llegada de Naim Kasim, que es el número dos de Hezbollah y está bajo demasiados puntos de mira: es una pieza mayor y muy apreciada por el Mosad y otros espías a jornal de Bush. Si Bush echase al aire un puñado de dólares por Villaescusa y sus segundos, los chicos sin escolarizar se los cobraban enseguida. Pero Bush no despilfarra ni un centavo en pájaros de tan poca altura.

Naim Kasim se ha ofrecido a responder cualquier pregunta, sin limitaciones. El vicesecretario general de la organización de la resistencia libanesa, refiriéndose a la conmoción provocada en el mundo, por el empeño de Bush en arrasar Irak, ha manifestado que si bien están en desacuerdo con el régimen de Sadam Husein, se oponen a un ataque injusto y despiadado contra todo el pueblo iraquí. EE UU ha calificado de terrorista a Irak al dictado de sus intereses y sin prueba ninguna de sus acusaciones. Por esa misma y amañada regla de tres, también ha metido a Hezbollah, en ese atroz inventario de despropósitos y falsedades. Y teniendo en cuenta el primer aniversario del tremendo atentado sobre Nueva York, Naim Kasim agrega: 'Desde el 11-S, la política exterior del Ejecutivo americano se basa en juzgar a quien le incomoda por sus intenciones y no por sus actos y hechos'. Un juicio de presuntas intenciones es una falacia legal y una temeridad. Tanto que sus consecuencias son imprevisibles para aquellos países que de forma subalterna y sumisa aceptan como válidos sus inconsistentes argumentos. Quizá, muchos de ellos sufran luego la consecuencia de su precipitado error.

El vicesecretario general de Hezbollah, Naim Kasim, es un hombre educado y elegante. 'Nosotros -afirma- seguimos luchando contra Israel, en defensa de nuestros derechos, como un auténtico movimiento de liberación. Nunca hemos cometido actos que se nos puedan imputar de terroristas. Pero EE UU pretende destruir nuestra verdadera imagen a toda costa'. 'Es cierto que en el año 2000, recuperamos, por fin, el Sur del Líbano, salvo el pequeño territorio de Chabaa -Las Granjas-, que nos pertenece, según hemos demostrado documental, aunque inútilmente. De modo que continuaremos en la trinchera. Porque si cedes en un solo punto, acabas cediendo en otros y hasta en todo'. Kasim está empeñado en empapelar a Sharon, como autor de genocidios conocidos y reconocidos hasta en los informes oficiales de su país.

Empapelar a Villaescusa; y no ceder en un solo punto porque se termina cediendo en todos, y lo saben los socialistas y ahora quiere probarlo Joan Ribó, en EU y la Entesa, para continuar respirando en un escenario político donde no se puede prescindir de esa y otras organizaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de septiembre de 2002