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Asciende a 27 el número de muertos por el temporal en el sur de Francia

Al menos 27 muertos y un número indeterminado de desaparecidos era anoche el balance de las inundaciones registradas el lunes en una amplia región del sureste de Francia, próxima a Marsella. Los balances de víctimas son inciertos porque una treintena de personas no da señales de vida a sus familiares desde la noche del lunes, lo cual hace temer que el balance definitivo pueda ser más elevado, sobre todo en el departamento del Gard.

Ocho cadáveres fueron encontrados ayer en diferentes lugares, entre ellos los de un niño de dos años y una niña de seis, ahogados junto a su padre en un cámping al borde del río Avène, cuando las aguas arrancaron a uno de los niños de los brazos de su madre cuando ésta se había refugiado en un árbol. La ciudad de Aramon, al borde del Ródano, se vio anegada por completo el martes tras la ruptura de un dique, obligando a un despliegue de helicópteros para rescatar a centenares de personas refugiadas en los techos de sus viviendas en plena noche. Todavía ayer quedaban 60.000 hogares sin electricidad -100.000 el lunes-, 150.000 líneas telefónicas cortadas y prácticamente toda la red de carreteras local estaba inutilizada.

Todo esto ha sido provocado por una tromba de agua que alcanzó hasta 650 milímetros de agua por metro cuadrado en veinticuatro horas, tanto como en seis meses de pluviosidad normal. Ironías del destino, el sol acogió ayer la visita del primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, a la región afectada. El mandatario anunció de inmediato una ayuda estatal de 10 millones de euros para 'las necesidades más urgentes'. El nivel de las aguas comenzó ayer a bajar, mientras el restablecimiento del tráfico ferroviario de alta velocidad París-Marsella y la reapertura de la autopista A-7 contribuyeron a descongestionar los grandes ejes de comunicaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de septiembre de 2002