Reportaje:EXCURSIONES - PASEOS POR LA GRANJA

San Ildefonso, verano de 1884

Una guía del XIX permite revivir hoy las idas y venidas de los elegantes turistas por las afueras del real sitio

A finales del siglo XIX, La Granja de San Ildefonso era un real sitio al que los reyes no les daba la real gana de ir desde que descubrieron San Sebastián, pero al que acudían todos los años más de mil veraneantes atraídos, entre otras cosas, por las excursiones 'puestas en boga por la intrepidez y amor a las bellezas de la naturaleza, que son los rasgos más culminantes del noble carácter de S. A. la infanta doña Isabel'. Así de bien se ponía a la hermana de Alfonso XII -la única de la corte que se mantuvo fiel a La Granja- en la Guía y descripción del Real Sitio de San Ildefonso, que fue impresa en 1884 en Madrid por los Sucesores de Rivadeneyra.

'Los alrededores de San Ildefonso', se lee en esta deliciosa obra escrita por dos ingenieros de Montes de la Real Casa, 'ofrecen agrestes y pintorescos sitios donde el curioso touriste puede pasar agradablemente las horas que dedica al paseo diario'. De los siete paseos recomendados en la guía ('que pueden hacerse casi todos en carruaje o a pie sin gran fatiga'), el primero era el que llevaba a la Casa de Vacas, 'sitio predilecto para fiestas y comidas campestres', cuya 'posición bastante elevada dentro de la mata de la Saúca le proporciona bonitas vistas del pinar y de la población'. Dicho paseo, por increíble que parezca, ha sobrevivido al siglo XX.

La Casa de Vacas era antaño 'sitio predilecto para fiestas y comidas campestres'

El itinerario, que antaño comenzaba en la Fábrica de Cristales -hoy Centro Nacional del Vidrio-, lo hace ahora un poco más adelante, en el aparcamiento de la vidriería Saint Gobain, y es un ancho camino de tierra y guijo que, al igual que en 1884, discurre entre 'frescas y umbrosas praderas pobladas de corpulentos robles', quizá los mayores de la sierra. La novedad son las cercas que impiden salirse de él, sin duda para evitar fiestas campestres. En la misma guía se explica que la mata de la Saúca, usurpada a la corona a raíz de la revolución de 1868, continuó tras la restauración (1874) en manos de particulares 'por una extraña anomalía legal'. Y privada sigue siendo, a excepción del camino.

Alejándose de La Granja con suavísima pendiente y rumbo noreste, hacia el cerro Las Cabezas, el paseo cruza los arroyos del Chorro Grande y Chico, y enseguida llega a la vieja Casa de Vacas -rancho de Barrueta, en los mapas modernos-, donde comienza a bajar de vuelta a la población, que se ve muy naïf desde aquí, con su palacio, su caserío y sus humeantes chimeneas de ladrillo ocupando un solo plano bajo la silueta dentada de Siete Picos y la picuda del Montón de Trigo.

A una hora del inicio, no más cruzar de nuevo el arroyo del Chorro Grande, el paseo de tierra se acaba y el caminante, para ir en busca de otros sitios históricos, ha de seguir de frente por una calle asfaltada que bordea una urbanización de casas altas -demasiado para La Granja-, cruzar la carretera de Torrecaballeros, rebasar, nuevamente por piso de tierra, unos campos de fútbol y tirar a la derecha por el viejo paseo de Bolonia, que hoy es una carretera que conduce al campo de tiro y a la general de Segovia. En total, media hora más.

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A otro lado de la carretera de Segovia, a manderecha, afloran unos canchales de granito conocidos como las Peñitas ('término del paseo para las personas que emprenden a pie el camino de Segovia, tan concurrido en las tardes de verano, y donde se admiran distinguidas damas conducidas en lujosos trenes', según la anciana guía). Y, poco más adelante, por la misma carretera, se cruza el Eresma represado en el embalse de Pontón Alto.

Bordeando hacia la izquierda la cola del embalse y el río Eresma -por paseo acondicionado y luego por sendero-, se llega a las Pasaderas al cumplirse dos horas de caminata. Recibe este nombre un idílico soto de sauces, robles y pinos forzudos que ensayan posturas en el espejo del río, 'donde hay colocadas, en dirección transversal, grandes piedras por las cuales se pasa con facilidad a la otra orilla'. Todo sigue como en 1884. Incluido el camino 'apto para carruajes' que, ya en la otra margen, devuelve al paseante a La Granja -por el puente del Niño y el paseo del Duque- 118 años después.

Una edición facsímil de 1991

- Dónde. La Granja de San Ildefonso dista 77 kilómetros de Madrid y su acceso más directo es por la carretera de A Coruña (A-6), tomando en Villalba la M-601 hasta el puerto de Navacerrada y luego la CL-601 hacia Segovia. Hay autobuses de La Sepulvedana (teléfono 915 304 800) desde Moncloa. Una vez en La Granja, hay que dirigirse por el paseo del Pocillo a la fábrica de vidrio Saint Gobain y echarse a andar por la pista que nace en la esquina del aparcamiento. - Cuándo. Cualquier época es buena para hacer este paseo circular de 10 kilómetros y dos horas y media de duración, con un desnivel acumulado de sólo 80 metros y una dificultad muy baja. Puede alargarse seis kilómetros y otro par de horas subiendo por el Eresma hasta Valsaín y bajando después a La Granja por Navalhorno y el camino del Nogal de las Calabazas, que es otro paseo histórico. - Quién. Rafael Breñosa y Joaquín María de Castellarnau escribieron la Guía y descripción del Real Sitio de San Ildefonso (1884), texto base de esta excursión. Una edición facsímil realizada en 1991 se halla a la venta en la tienda del palacio de La Granja. - Y qué más. Es muy muy útil el mapa 18-19 (Segovia) del Servicio Geográfico del Ejército, o la hoja 483 del Instituto Geográfico Nacional.

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