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'No quiero dirigir, ni producir: sólo interpretar'

Harrison Ford presentó en Madrid 'K-19', un filme de Kathryn Bigelow basado en un hecho real

Recién llegado de la Mostra de Venecia y del Festival de Cine de Deauville, Harrison Ford vino por fin a España, a Madrid, tras muchos años de ausencia. Le dio tiempo para bastante, también para trasnochar algo la noche anterior, aunque su atractiva cara debe de aguantar todo porque no delataba ningún estrago. Acudió impecable, muy bronceado, y a sus 60 años recién cumplidos sigue luciendo un minúsculo aro en su oreja izquierda.

En Madrid presentó su última película, K-19, de la directora Kathryn Bigelow, basada en un hecho real. Ocurrió en 1961, en plena guerra fría, y jamás se habló de él hasta la caída del muro de Berlín, en 1989. Un submarino soviético sufrió una avería en el reactor y durante unas interminables horas el mundo entero estuvo al borde de un desastre nuclear.

'Creo que habría que empezar a pensar sobre qué hacer con tanta arma nuclear'

Y el perfecto aventurero de Indiana Jones, actor mimado y muy rentable para la industria de cine americano, se convierte esta vez en un héroe soviético, un papel que él aceptó de inmediato. Alguien le preguntó si no temía la reacción del público americano por esta interpretación. 'No me preocupa nada. Creo que el público americano está preparado para reconocer que lo que está en juego son los valores universales. Estados Unidos y la antigua Unión Soviética son ahora aliados y en esta reconciliación con los rusos el pueblo estadounidense está dispuesto a participar'.

Este actor, nacido en Chicago en 1942, que arrastra una fama de serio (su manera de estar y una preciosa voz grave colaboran), se mostró especialmente beligerante contra las consecuencias de aquellos 'peligrosos años'. 'Después de tanto tiempo siendo enemigos, lo que nos tendría que preocupar es que nos hemos quedado con muchas armas nucleares y habría que empezar a pensar qué hacer con ellas'.

De esta película, que se estrena en España el 13 de septiembre, el actor contó que le había seducido a partes iguales la historia y el papel. 'No hay un personaje sin historia. Lo que me atrae es la utilización del personaje para expresar las ideas. En todas las películas tengo que comprender al personaje para contar la historia, luego para desarrollarlo es una cuestión de técnica'.

Él, desde luego, va sobrado de una técnica casi insuperable que le ha servido para interpretar toda suerte de personajes con éxito, algunas veces salvando películas fallidas. Según dijo ayer, el secreto debe de estar en que atesora todas sus energías como actor únicamente en la interpretación, aunque a menudo participe también en la producción. 'Me entusiasma el proceso de hacer cine, el día a día, es un proceso artesanal', contó este actor, hijo de padre católico irlandés y madre judía rusa, que antes de aparecer en las pantallas fue carpintero para poder mantener a su familia. 'Pero no quiero dirigir, ni producir, sólo interpretar'.

En la rueda de prensa los periodistas fueron convenientemente avisados de que únicamente se permitían 'preguntas relacionadas con la película'. Y es que su reciente relación con Calista Flockhart, con quien ha venido a Madrid, acapara el interés de la mayoría. Aun así, se coló alguna cuestión ajena a K-19. ¿Cuándo le dará de una vez un Oscar la Academia de Hollywood? Harrison Ford levantó levemente la mano, sin mover un músculo de su cara, y tras considerarlo unos segundos su respuesta fue algo así como bufff... 'El auténtico premio es el placer del trabajo', dijo ya recuperado. 'Poder hacer que los personajes cobren vida y que la historia sirva a los espectadores, bien en películas de entretenimiento o más profundas'.

Y tanto estrellato, ¿le pesa? 'He hecho todo tipo de personajes, por ejemplo, Indiana Jones es una historia de acción, aventuras..., pero me interesa mucho hacer otras cosas con personajes más difíciles. En estos casos, como puede ser en Presunto inocente o La costa de los mosquitos, con papeles tan complejos, la vanidad es inútil. Lo bueno es darle la vuelta a las expectativas que la gente tiene de uno'.

Ocasiones no le van a faltar para demostrarlo. El actor tiene ahora 'el plato lleno' de futuros proyectos, entre ellos una comedia junto a Josh Hartnett y una película a las órdenes del director méxicano de Amores perros, Alejandro González Iñárritu. Y, cómo no, le espera la cuarta entrega de Indiana Jones, que aún no se ha empezado a rodar. 'Se está desarrollando el guión, y si nos quedamos contentos con él, Spielberg y yo nos encontraremos en el año 2004'.

¿Alguna recomendación a los que empiezan? 'Creo que yo fui muy afortunado porque entré cuando esta industria era un negocio muy sano. Ahora mi consejo a los nuevos es que no intenten emular el éxito de otros'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de septiembre de 2002