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Sabadell y Castellar del Vallès ofrecen a Barcelona un terreno de 124 hectáreas para albergar el zoo terrestre

Los Ayuntamientos de Castellar del Vallès y Sabadell han propuesto que el zoo terrestre de Barcelona se traslade a un terreno de 124 hectáreas que comparten ambos municipios. En su opinión, esta oferta es mucho mejor que la de Torre Marimon, un terreno de 115 hectáreas propiedad de la Diputación de Barcelona, en Caldes de Montbui (Vallès Oriental). El futuro zoo de Barcelona tendrá dos instalaciones distintas: el zoo acuático, frente al litoral cercano al Besòs, y un segundo en el ámbito metropolitano. Éste sería el zoo terrestre que Sabadell y Castellar quieren en sus municipios y cuyo presupuesto superaría los 66 millones de euros.

¿Y qué ventajas ofrece el terreno de Sabadell y Castellar? 'A diferencia de la opción de Caldes, en este caso la iniciativa parte de los mismos ayuntamientos, hay pasión en la elaboración de la propuesta y el espacio es mucho más adecuado', responde el alcalde de Sabadell, el socialista Manuel Bustos. 'Además', añade el alcalde de Castellar, Lluís Corominas, de CiU, 'no se tendría que modificar el planeamiento urbanístico puesto que el suelo está calificado como no urbanizable y es un equipamiento supramunicipal'.

Se trata de una zona boscosa de pino blanco y encina, de 50,92 hectáreas; dos terrenos agrícolas de 41,94 hectáreas, un torrente rodeado de vegetación de ribera de 31,58 hectáreas, y un campo de aterrizaje de ultraligeros, que aunque es tolerado, no está legalizado. Coexisten espacios abiertos y cerrados, y ello, en opinión de los alcaldes, es una ventaja porque el nuevo zoo apostará porque los animales vivan en libertad en espacios que se asemejen a sus hábitats.

Ambos municipios pretenden también que se aproveche el agua freática ya que el espacio está asentado sobre una estructura hidrogeológica en la que hay muchas fuentes, además de abastecerse de las aguas tratadas en la planta depuradora de Castellar.

El acceso puede ser un problema, pues el terreno está al lado de la B-124, una carretera a menudo colapsada, pero Corominas espera que si el zoo acaba llegando al Vallès, las dificultades se solventen rápidamente. Castellar lleva años pidiendo acceso a la autopista C-58. Poco antes de este verano, el alcalde de Castellar arrancó del consejero de Obras Públicas, Felip Puig, el compromiso de que en tres años y medio estaría terminada la Ronda Oeste, que debe conectar directamente esta población con la autopista. Castellar reclama además una estación de tren y la ubicación del zoo en el municipio podría ayudar a conseguirla.

El terreno tiene varios propietarios privados, pero también esto se ha previsto en la propuesta de los dos municipios. Se les ofrecerán dos alternativas: o la expropiación o participar en la Fundación del Zoo de Barcelona.

Jordi Portabella, presidente del Zoo de Barcelona y tercer teniente de alcalde, conoce el terreno ofertado por los municipios y lo considera una buena propuesta de partida: 'Ahora hay que realizar un estudio básico sobre la reserva, que tendría entre 70 y 80 hectáreas'. Portabella señaló que la decisión final sobre el traslado del zoo -la Diputación propuso Torre Marimon, en Caldes, sin que el consistorio de esta localidad se haya pronunciado- debería tomarse antes de que acabe este mandato municipal para poder ejecutarlo en el siguiente. En cualquier caso, el traslado del zoo y el cierre de las instalaciones de la Ciutadella están ligados a la apertura del zoo marino del Besòs: 'No se puede pretender realizar un proyecto semejante si no es de forma coordinada'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de septiembre de 2002