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59ª MOSTRA DE VENECIA

John Malkovich y las conciencias silenciadas

Si hay un actor que no se apea jamás de su personaje ni en la pantalla ni ante los periodistas, ése es John Malkovich. Ayer, su presencia animó el Festival de Venecia, donde además de presentarse como actor, en el papel de Tom Ripley -el personaje creado por Patricia Highsmith-, viene en la nueva faceta de director, con Pasos de baile, una producción española.

El juego de Ripley, basada en la novela homónima de Patricia Highsmith y dirigida por Liliana Cavani, se presentó ayer fuera de concurso en Venecia 59, sin que pueda decirse que la acogida que le dispensó la prensa fuera especialmente cálida. El filme aporta pocas novedades a la versión realizada por Wim Wenders, hace años, y titulada El amigo americano. El cínico y amoral asesino Tom Ripley es en esta versión un Malkovich dedicado a convertir en frío sicario a un tímido carpintero inglés, enfermo de leucemia. Malkovich, nacido en 1953, se mueve con naturalidad en un papel que no parece haberle costado gran esfuerzo.

Fatigado

El actor se presentó impecablemente vestido con un traje gris pálido sin corbata y con aspecto fatigado. Hubo de asegurar que no se parece a Tom Ripley en nada, aunque 'puedo comprender en algunos momentos a mi personaje, sin que eso signifique que disculpo su conducta'. En todo caso, añadió, 'creo que Ripley atraerá a mucha gente porque es capaz de silenciar su conciencia por lograr sus objetivos, algo que la mayoría de la gente es capaz de hacer'. A su juicio, mucha gente es capaz de matar por dinero, 'basta prestarle la atención necesaria y encontrar el momento oportuno para persuadirles'.

Alguien, quizás ansioso de demostrar su altura intelectual, le preguntó a Malkovich qué influencia de Dostoievski había en su personaje. 'Lo siento muchísimo', contestó el actor, 'pero no me siento capacitado para contestar a esa pregunta. Hace por lo menos 20 años que no leo a Dostoievski'. La Cavani acudió en su ayuda con no poca acidez: 'La Highsmith decía que si Dostoievski hubiera vivido en nuestra época, habría escrito novela negra, sólo que hubiera tenido que cortar mucho sus relatos por exigencia del editor. O sea que ella conocía bien a Dostoievski'.

Rodado en Londres y en el Veneto, donde Cavani sitúa la espléndida villa del protagonista, el filme cuenta con algunas secuencias y personajes interesantes aunque el tono es decididamente menor. En un momento dado, Ripley confía a su colaborador accidental en las matanzas, Jonathan, con gran cinismo: 'De lo que te das cuenta cuando haces algo terrible es que al día siguiente se te ha olvidado'. Por fortuna para Ripley-Malkovich, la película no durará tampoco demasiado en la memoria de sus admiradores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de septiembre de 2002