Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

"Intentaré hacer de todo"

El brasileño, de quien Florentino Pérez destaca su proyección 'universal, como la del club', confía en responder a las expectativas

La mirada cándida de Ronaldo, su dentadura de adolescente, los dos aretes atados a su lóbulo izquierdo y esa placidez con que se presentó ayer en el estadio Bernabéu, paseando su famoso cuerpo de gigante de la velocidad, enternecieron a Florentino Pérez.

El presidente del Madrid se frotó las manos mientras le esperaba ante el micrófono de la sala de prensa. Al verle, se inspiró rápidamente y, sonriendo, volvió a enunciar su teoría de la predestinación de ciertos futbolistas hacia el madridismo: 'Quiero decir que todos saben que Ronaldo es uno de los mejores jugadores del mundo. Pero tiene una vertiente muy singular, que es la proyección universal de su persona. Yo no he tenido la oportunidad de conocerle personalmente nada más que ahora mismo y, mirándole a la cara, a los ojos, se ve que transmite esa universalidad. Por eso, en el club más universal del mundo, como es el Real Madrid, todo parece perfecto. La mezcla Ronaldo-Real Madrid es ideal dentro de la universalidad de ambos'.

Pérez se frotó las manos mirando desde abajo a la estrella brasileña. 'Hoy me han llamado amigos desde Inglaterra, desde Alemania, desde Francia, desde América..., diciéndome que el fichaje de Ronaldo por el Real Madrid era la noticia del momento', apuntó el presidente para redondear su idea sobre aquello que considera que es la universalidad de Ronaldo.

Después, el dirigente prosiguió su discurso diciendo que no tiene ninguna duda de que Ronaldo va 'a escribir una página gloriosa de la historia del Real Madrid; páginas que ya están llenas de gloria y que intentaremos mejorar para que el Real Madrid sea el mejor club del siglo XXI'.

Pérez hizo una pausa y, mirando fijamente al delantero, le dijo: 'Ronaldo, quiero que te sientas como en tu propia casa porque, entre otras cosas, estás en tu casa'.

Las dos filas de directivos que presidían sentados la presentación estallaron en aplausos exaltados. Al frente de todos se colocó Fernando Fernández Tapias, luciendo una enorme cabeza enrojecida por el sol del verano. Junto a Ronaldo y Pérez se apostó Alfredo di Stéfano, que miró a la multitud de directivos y cámaras de televisión un tanto acongojado.

'¡Va a hablar Ronaldo!', exclamó Pérez. Y se hizo el silencio.

'Agradezco las palabras del presidente', dijo con voz aterciopelada el gigante; 'sé que la responsabilidad es muy grande; quiero responder con muchos goles, muchas jugadas bonitas, mucho... Con todo. Intentaré hacer de todo para responder a las expectativas'.

Tras un bullicioso aplauso, más de diez directivos enfervorizados y una multitud de empleados del club se lanzaron a la carrera por el túnel de vestuarios del Bernabéu para hacerse una foto con Ronaldo vestido de blanco y embutido en su nuevo par de botas Nike color plata astronáutica.

El joven brasileño, de 25 años, que costó 45 millones de euros al club, saltó al campo, perpetuó los retratos requeridos e hizo a continuación la universal exhibición de su dominio del balón ante una muchedumbre de periodistas y aficionados vociferantes desde la grada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de septiembre de 2002