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CRÓNICA

Medio bien, medio mal

El Atlético, que hizo un buen primer tiempo, cayó ante el Chievo por falta de forma física

Si los partidos durasen únicamente 45 minutos, el Atlético habría completado un final de pretemporada excelente. Pero duran 90. Los rojiblancos abandonaron su trofeo, el Villa de Madrid, en manos del Chievo Verona italiano, sencillamente, por falta de gas. Durante el segundo tiempo el Atlético mudó de cara, agotó su aliento y, arrastrándose por el campo, perdió ante un equipo que jugaba con un hombre menos por la expulsión de D'Anna a los 60 minutos.

ATLÉTICO, 2; CHIEVO VERONA, 4

Atlético: Burgos; García Calvo (Otero, m. 69), Coloccini, Hibic, Sergi; Emerson (Movilla, m. 55), Albertini; Aguilera (José Mari, m. 55), Dani (J. Moreno, m. 61), L. García; y F. Torres.

Chievo Verona: Lupatelli; Moro (Mensa, m. 80), Lanna, Legrotaglie, D'anna; Pellisier (Lorenzi, m. 60), Passoni, Perrota (Nalis, m. 74), Corini; Cossato (Beghetto, m. 74) y Bierhoff (Pesaresi, m. 80).

Goles: 1-0. M. 1. Luis García, de tiro raso.

1-1. M. 35, Corini, de penalti.

2-1. M. 37, Albertini, de falta directa.

2-2. M. 53, Corini, de lanzamiento de falta.

2-3. M. 65. Bierhoff, de volea.

2-4. M. 69. Cossato remacha a gol.

Árbitro: Moreno Delgado. Amonestó a Emerson y Otero. Expulsó por doble amarilla a D'anna (m. 60).

Unos 20.000 espectadores en el estadio Vicente Calderón.

El principio del partido auguraba otros vientos. En el primer minuto, Luis García, un extremo habilísimo y veloz, culminaba un contrataque iniciado por un despeje de Burgos. El Chievo, más acostumbrado a verlas venir que a buscar los partidos, perdió la brújula y por primera vez en todo el verano el Atlético disfrutó de mover la pelota en el centro del campo, sobre todo un sobresaliente Albertini, que manejó al equipo con soltura.

Luis Aragonés sorprendió colocando a García Calvo en el lateral derecho y el experimento funcionó. Por lo menos durante el primer tiempo. Aguilera se desentendió de la retaguardia y se dedicó a profundizar mientras García Calvo le protegía la espalda.

El segundo tiempo trajo el caos. Con el desmantelamiento del supuesto equipo titular, el Atlético perdió las marcas atrás, los tiempos en el medio y la pólvora arriba. Rifó la pelota y se dejó dominar por el equipo italiano que, mucho más entero, recogió sin hacer gran cosa el fruto de su presión en el medio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de agosto de 2002