Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:ESCAPADAS

En aguas de 'Moby Dick' y 'Tiburón'

Martha's Vineyard, una isla de cine en la costa de Nueva Inglaterra

Colonizada por pescadores de ballenas, la isla cercana a Boston cuenta entre sus veraneantes más célebres con los Clinton y los Kennedy. Descanso en los lugares que inspiraron la pintura de Edward Hopper.

No se asusten. La isla donde se rodó Tiburón no es tan peligrosa como parece en la película. Los sobresaltos no llegan del mar, sino del cielo, cuando las gaviotas se lanzan en picado contra los veraneantes para robarles la comida. La isla de Martha's Vineyard, a siete millas de la costa de Massachusetts, es un remanso de paz. Eso sí, hasta que uno quiere, porque la lista de actividades es tan variada que se puede conducir una Harley Davidson de alquiler, pescar lubinas en una lancha fueraborda, pedalear por rutas ciclistas en acantilados de vértigo o surfear en South Beach. Para instalarse, lo ideal en la isla es alojarse en una de las grandes casas de madera construidas por los capitanes de barcos balleneros entre los siglos XVII y XIX, cuya atmósfera luminosa y marina fue captada por el pincel de Edward Hopper. A esta isla de Nueva Inglaterra le sobra estilo, no en vano ha sido y es el destino vacacional favorito de los Clinton, los Kennedy y otros muchos famosos. Aquí tiene también su casa James Taylor.

Desde el mirador de los acantilados de Aquinnah, en el suroeste de la isla, donde vivían los indios wampanoag, se disfruta de la mejor puesta de sol. Los rayos chocan contra las paredes del cortado y lo tiñen todo de amarillo

El capitán de un barco ballenero bautizó la isla hace 300 años con el nombre de su hija y el de los viñedos silvestres que allí crecían. Pero la historia de esta porción de tierra triangular (de 30 kilómetros por 16) se remonta siglos atrás hasta sus primeros pobladores, los indios de la tribu wampanoag, cuyos descendientes viven ahora en una reserva en la isla. Los indios fueron los primeros cazadores de ballenas de Norteamérica. Desafiaban al mar en canoas hechas de madera y pieles, y se enfrentaban a los cetáceos con arpones artesanales. Ellos enseñaron a los colonos europeos a cazar ballenas y a plantar maíz. En esta parte de la costa de Nueva Inglaterra, los cetáceos son todo un símbolo: la vecina isla de Nantucket, a apenas unas pocas millas, es el escenario de Moby Dick, la gran ballena blanca.

La familia Kennedy dejó un par de borrones en la historia reciente de la isla. Contra sus aguas de Gay Head, en el extremo suroccidental, se estrelló John-John Kennedy al mando de una avioneta la madrugada del 17 de julio de 1999. Él, su esposa y su cuñada fallecieron. Otro Kennedy, el senador Edward, tuvo un accidente de coche al salir de una fiesta en junio de 1969 en un puente de la isla. Le acompañaba Mary Jo Kopechne, una rubia de 29 años, secretaria en la campaña electoral de su hermano, el senador Robert Kennedy. El vehículo cayó al agua y quedó con la parte frontal clavada en fondo arenoso. Él, casado y con hijos, logró salir, pero su acompañante murió asfixiada en el coche. Él aseguró que trató de rescatarla, pero que no pudo. El escándalo hundió su carrera política.

Los Clinton también le dan ambiente a la isla. Una pareja de maniquíes de Bill y Hillary en la puerta de una tienda de regalos recuerda su presencia aun cuando no andan por allí. Cuando el presidente Clinton visitaba la isla, ésta quedaba colapsada. A su paso, la policía cortaba las carreteras. Ahora que Bill no está al mando, muchos isleños se consuelan diciendo que por lo menos se acabaron los atascos.

Historia afroamericana

Martha's Vineyard ocupa un lugar clave en la historia afroamericana. Destaca como uno de los primeros lugares donde los esclavos negros lograron vivir en libertad en sus propias casas, incluso antes de la abolición de la esclavitud, en 1783. En 1763, Elisah Amos, de la tribu wampanoag, dejó su casa y todas sus pertenencias en herencia a su esposa Rebeca, que había llegado de Guinea en un barco de esclavos. Ella fue la primera afroamericana de la isla en vivir libre. La naturaleza abierta de los pescadores de ballenas hizo el resto, y Martha's Vineyard se convirtió en una isla pionera contra la esclavitud. Ahora es uno de los primeros destinos vacacionales de los afroamericanos de clase alta, sobre todo los de Boston.

Cada localidad dentro de la isla ofrece una especialidad turística. La calle principal de Vineyard Haven, donde un pequeño y viejo cine de madera muestra las últimas novedades de la cartelera, tiene las mejores tiendas. Uno puede comprar camisetas con el nombre de la isla por cinco euros, prendas de diseño, joyas, bisutería, tablas de surf, antigüedades o ropa de bebé. Uno de los símbolos de la isla es el perro negro del Black Dog Tavern, quizá el restaurante más típico. Eso sí, no sirven cerveza ni ninguna otra bebida alcohólica, puesto que en Vineyard Haven rige la ley seca. No hay ni vino en los restaurantes. Si se quiere acompañar la cena o comida con un buen caldo, es imprescindible llevarse su propia botella. Aunque no saldrá gratis. Los locales cobran cinco euros sólo por descorcharla.

El gran atractivo de Vineyard Haven son sus grandes casas victorianas de madera en William Street. Mansiones de 12 habitaciones, techos altos y pintadas de colores. Con jardín por delante y por detrás, y tranquilos porches donde charlar al atardecer después de un día de playa. Alquilar una cuesta entre 1.000 y 3.000 euros a la semana. Los enormes radiadores de agua situados en todos los cuartos no están de adorno. En invierno, la temperatura en la isla baja a varios grados bajo cero y la nieve se mantiene durante meses. Una alternativa a las mansiones son los bed and breakfast y los pequeños hoteles de lujo, con jacuzzi y jardines floreados.

Un cuarto de hora de coche separa Vineyard Haven de Oak Bluffs, la localidad con más animación de la isla. Una veintena de tiendas, seis o siete bares y la discoteca de su calle central, Circuit Avenue, forman un pequeño downtown y se reparten toda la clientela. Al final de la avenida, en una tienda de pósteres y cuadros, se puede conseguir el cartel de la película Tiburón por pocos dólares.

Capitán Skipper

Veleros, yates y barcos de pesca para turistas atracan en el pequeño puerto de Oak Bluffs. Por unos treinta euros, el capitán Skipper, bromista consumado de barbilla prominente, asegura una media de 10 capturas por excursión de peces parecidos a la dorada. Al llegar a puerto, su ayudante, un surfista surafricano, filetea los pescados a cambio de unos dólares de propina. Después de la excursión conviene reponer fuerzas en la terraza de alguno de los restaurantes del puerto. Los niños de la isla visitan Oak Bluffs para montar en los Flying Horses, el tiovivo en activo más antiguo de Norteamérica. Sus caballitos se tallaron en madera y se adornaron con crines auténticas en un taller de Nueva York en 1876. Los seguidores de la Iglesia metodista se reúnen en Oak Bluffs desde 1835, cuando construyeron una pequeña colonia de casas de vivos colores y mecedoras en el porche.

Desde el mirador de los acantilados de Aquinnah, en el suroeste de la isla, donde vivían los indios wampanoag, se disfruta de la mejor puesta de sol. Los rayos chocan contra las paredes del cortado y lo tiñen todo de amarillo. La ruta de bicicletas de montaña más radical de la isla recorre la zona. En los acantilados se han encontrado fósiles de camellos y caballos salvajes. El primer faro de la isla, uno de los más antiguos del país, se levantó en 1799 sobre los acantilados de Aquinnah. El farero y su mujer tenían que pasarse las noches en vela encendiendo la luz (no había electricidad) cada vez que se apagaba. La humedad erosionó su estructura de madera y fue sustituido por otro de ladrillo rojo.

La pesca de grandes lubinas en lanchas fuerabordas en Memensha, las mansiones convertidas en museos del mar de Edgartown y el jardín botánico estilo japonés de Chappaquiddick -que significa 'la isla separada' en el idioma local- suponen otras opciones para el turista.

El acceso a la isla sólo se puede hacer por mar y aire. Martha's Vineyard tiene un aeropuerto y un ferry que carga coches, aunque si el turista llega sin vehículo propio, puede alquilar un ciclomotor, un todoterreno o una bicicleta. En Martha's Vineyard se cuida hasta el último detalle.

GUÍA PRÁCTICA

Datos básicos - Prefijo telefónico: 001 508. Cómo ir - KLM (902 22 27 47) tiene una oferta para volar a Boston hasta finales de septiembre por 329 euros más tasas (reservar hasta finales de agosto). - Cape Air (771 69 44) vuela de Boston a Martha's Vineyard. Ida y vuelta, desde unos 221 euros. - Información para conexiones en ferry desde varios puntos de la costa: www.mvy.com/ferry.html y 477 86 00. Dormir - Martha's Place Bed and Breakfast (693 02 53 y www.marthasplace.com). 114, Main Street. Martha's Haven. Casa victoriana. De 175 a 400 euros en verano y desde 125 el resto del año. - Martha's Vineyard Inn (693 00 01 y www.marthasvineyardinn.com). 209, Franklin St. Martha's Haven. De 125 a 250 en verano y desde 95 el resto del año. - The Tucker Inn (693 10 45). 2, Massasoit Ave. Oak Bluffs. Desde 50. - The Victorian Inn (627 47 84 y www.thevic.com). 24, S. Water St. Bed and breakfast con balcones privados hacia el mar. De 185 a 390 en verano y desde 100 el resto del año. Comer - The Black Dog Tavern (693 92 23). Beach Saint Vineyard Haven. El restaurante más típico. Hamburguesas, pescado fresco... Unos 35 por persona. - Ipanema (693 83 83). 52, Beach Road. Vineyard Haven. Comida brasileña. A partir de unos 25 euros. - Seasons Eatery and Pub (693 71 29). 19, Circuit Ave. Oak Bluffs. Con música y espectáculo. Entre 15 y 25 euros. - Seafood Shanty (627 86 22). 31, Dock St. Edgartown Harbor. Sólo abre en verano; buenos pescados. De 15 a 25. Información - www.mvy.com.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de agosto de 2002

Más información