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Reportaje:

Las aerolíneas de EE UU se estrellan

United, American y US Airways anuncian duras reestructuraciones para salir de la crisis

Si continuaban al mismo ritmo de gastos iban a estrellarse. El año pasado, las aerolíneas de EE UU perdieron 12.000 millones de dólares y para éste pronostican más de 5.000 millones. La reestructuración que han anunciado tres de ellas -American, US Airways y United- era, por tanto, inevitable para seguir siendo competitivas.Pero los 'números rojos', no son la causa sino el síntoma.

La caída de un 20% de los pasajeros por el 11-S, la guerra de precios y las elevadas primas de seguro han hecho mella en estas compañías

La solución que buscan las empresas es una combinación de dos factores: reducción de costes operativos y auxilio del Gobierno

El sector arrastraba esta crisis desde hace meses, y finalmente afloró esta semana. 'Se debe a una confluencia de factores', explica el hombre que puso a Amercian Airlines en el podio, Robert Crandall, ya retirado. La disminución de un 20% de los pasajeros por el efecto 11-S y la desaceleración de la economía han sido los dos principales desencadenantes, pero American Airlines, US Airways, United -y las que puedan seguir sus pasos- hubieran parado mejor el golpe de haber reciclado a tiempo su modelo de negocio. Es un diagnóstico en el que coinciden Crandall y la mayoría de los analistas de la industria del transporte áereo de EE UU.

El modelo o plan operativo surgió de la crisis anterior, provocada por las secuelas de la Guerra del Golfo, ha funcionado bien durante la bonanza económica de los 90, y mientras los pasajeros estaban dispuestos a pagar precios altos por la calidad del servicio. Ya no lo están. En parte por la incertidumbre económica y, sobre todo, por las gangas que viene ofertando la competencia.

¿Para qué pagar 300 o 400 dólares en alguna de la grandes si SouthWest Airlines tiene el mismo vuelo entre Los Ángeles y Las Vegas por 40 dólares? No es un ejemplo ficticio, esa era la tarifa del mes de julio.

La guerra de precios ha hecho una mella importante a las principales aerolíneas, que ya estaban ahogadas por los crecientes costos salariales, las elevadas primas de seguro tras el 11-S, y el mantenimiento de unas flotas que han estado volando a media capacidad. En palabras del profesor de la Universidad de Yale y experto en la industria, Michael E. Levine, 'en esta situación, no pueden obtener ganancias para enjugar los costes'.

El paso siguiente ha sido, para US Airways, la suspensión de pagos; la reducción de plantilla, flota y rutas para American Airlines, que es la mayor compañía mundial de transporte aéreo; y la posible declaración de bancarrota en el otoño de United Airlines, según ha admitido la propia aerolínea.

US Airways abrió la veda a la reorganización de las demás, al ser la primera que presentó un plan de reestructuración . Fue probablemente la más afectada por el 11-S, por ser la mayor operadora en el aeropuerto de Washington, Reagan National Airport, que estuvo cerrado casi un mes. La catástrofe agudizó el mal momento por el que la aerolínea estaba pasando tras la fallida fusión con United, el mes de julio anterior. La suspensión de pagos le permitirá deshacerse de contratos y reducir costos de plantilla (paga a sus empleados el doble que el resto). La séptima aerolínea de EEUU ha generado pérdidas de 2.800 millones de dólares desde mediados de 2000.

American Airlines perdió el año pasado 1.700 millones. Ahora va a despedir a 7.000 empleados, retirará 74 aviones y suspenderá algunos vuelos en rutas que dan pérdidas. También le ha pedido a Boeing que retrase la entrega de 35 aviones nuevos.

Reducción de salarios

El presidente ejecutivo de American, Don Carty, ha sugerido también una reducción de los salarios. 'Si un día me despierto y veo que mi competencia le paga menos a sus empleados me preocuparía. También les debe preocupar a mis empleados', declaró el pasado miércoles al anunciar los recortes. Ciertamente les quita el sueño. El portavoz del sindicato de azafatas, George Price, calificó las palabra de su jefe de 'perturbadoras'.

American y United Airlines, la segunda aerolínea del mundo, queman diariamente cuatro millones de dólares. American, sin embargo, tiene unas reservas de 8.600 millones de dólares que garantizar su viabilidad. El problema de United no es sólo de pérdidas -2.100 millones de dólares en 2001- sino de falta de liderazgo. No encuentra a nadie que se quiera hacer cargo del timón para sustituir al actual presidente ejecutivo, Jack Creighton, de 70 años.

El remedio para volver a despegar va a requerir, probablemente, más que una reducción de costos, apunta Crandall, ex presidente ejecutivo de American, refiriéndose al conjunto de la industria. 'Las fusiones y las adquisiciones pueden ser inevitables', señala. La solución que buscan las aerolíneas es también una combinación de dos factores: reducción de costos operativos y auxilio del Gobierno. Para hacer frente a su situación, US Airways ha solicitado un crédito de 900 millones de dólares y United ha pedido 1.800 millones de dólares en garantías de préstamo. Aún no tienen una respuesta definitiva pero hay indicios de que al menos United no las tiene todas consigo.

El presidente George W. Bush y el Congreso se apresuraron tras el 11-S a rescatar a las aerolíneas, con un paquete de 5.000 millones de dólares inmediatos en efectivo y 10.000 millones en préstamos con garantía federal. Las aerolíneas están ahora haciendo fila para obtener su parte del subsidio. Saben que la industria del transporte aéreo es vital para la economía de EE UU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de agosto de 2002