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Una plaga de algas en el Ebro causa la parada de un reactor de la nuclear de Ascó

El incidente no activó el plan de emergencia y la central volvió a conectarse horas después

El grupo 2 de la central nuclear de Ascó (Ribera d'Ebre) se paró ayer de forma automática a las 9.18 horas debido a que una gran cantidad de algas en el río Ebro bloquearon la toma de agua del sistema de refrigeración. El incidente, sin embargo, no activó el Plan de Emergencia Nuclear. La central volvió a conectarse a la red a las 17.40 horas, después de que los equipos de mantenimiento retiraran las algas, que se han convertido en una plaga.

Ante la proliferación de algas en el río, la Asociación Nuclear de Ascó, de acuerdo con la Confederación Hidrográfica del Ebro y la Agencia Catalana del Agua, ha contratado un barca que limpia el río e investiga el modo más eficaz de actuar contra la plaga. Esta especie acuática se ha multiplicado en el Ebro con las cálidas temperaturas del verano y ayer colapsó la rejilla de la boca de captación de agua que la nuclear utiliza para su sistema de refrigeración.

La central dispone de un servicio de limpieza permanente, pero ayer se vio desbordado por una cantidad de algas que fuentes de la central calificaron de 'sorprendente'. Estas mismas fuentes explicaron que el incremento de algas se relaciona habitualmente con un aumento del caudal del río, circunstancia que no se dio ayer e imposibilitó que la central se anticipase al problema. La preocupación por el estado del agua llevó a la empresa a contratar a finales de julio un servicio que combina tareas de limpieza en el tramo Flix-Ascó con la investigación para acabar con la plaga. La central tiene previsto que este servicio trabaje sólo hasta el próximo mes, pero no descarta darle continuidad.

Las algas proliferan con las altas temperaturas, pero este verano han coincidido con un incremento también inusual del molusco cebra, especie que ha originado la alarma en la zona. Expertos de la zona, con la colaboración de la industria nuclear, han elaborado un programa para frenar su avance. Las pérdidas económicas que han causado estas dos plagas han llevado a entidades como la Plataforma de la Ribera d'Ebre a pedir la declaración de zona catastrófica.

La central nuclear de Ascó prevé que el sistema de refrigeración pueda verse afectado por estas algas y lo ha modificado para que funcione con normalidad con menos agua de lo habitual. Pero esta medida se demostró ayer insuficiente para hacer frente a unas algas que no paran de causar problemas en el río.

Los regantes de Benissanet ya sufrieron sus efectos a principios de mes, cuando las plantas acuáticas se amontonaron en el punto de captación de agua de la comunidad de regantes. Este año pagarán el agua un 40% más cara para sufragar el coste de la limpieza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de agosto de 2002