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Reportaje:

A la 'Festa' tras una noche iluminada

La Nit de L'Albà da paso a la verdadera pasión de los ilicitanos con las representaciones del Misteri

Lo más grande de las fiestas de Elche no es la Nit de l'Albà, que llenó ayer el cielo de la ciudad de miles de fuegos artificiales. Y no es lo más grande, a pesar de que deje sin aliento por su explosividad en color y sonido. Para los ilicitanos, no hay nada más grande que la representación sacro-lírica del Misteri,que alberga y preserva esta ciudad.

El cielo nocturno se llenó del color de los más de 70.000 cohetes y 350 palmeras que comenzaron a surcar el espacio ilicitano y que no terminó hasta medianoche. Momentos antes, la ciudad se quedó completamente a oscuras para recibir La Palmera de la Virgen, disparada desde la Basílica de Santa María. Los 450 metros de diámetro de color fueron el preámbulo de las representaciones oficiales del Misteri, previstas para hoy y mañana.

Ayer, la sesión ordinaria abierta al público del Patronato del Misteri anunciaba el compromiso de la Dirección General de Patrimonio de restaurar el órgano de la basílica, intacto desde 1939. Con este acto se iniciaba la representación más oficial del Misteri, que terminó con su último ensayo. Los ministros Eduardo Zaplana y Federico Trillo, así como el secretario general del PSPV, Joan Ignasi Pla, no quisieron perderse la representación de la escenificación de la muerte y coronación en los cielos de la Virgen, declarada Patrimonio Oral de la Humanidad por la Unesco.

Hoy, se representa el primer acto, La Vespra, que culmina con La Festa, de mañana. La escena de hoy, se cierra con la tradicional procesión en honor y respeto a la muerte de la Virgen, La Roá.

El nuevo Mestre de Capella, José Antonio Román, ha introducido en su estreno en el cargo varios elementos escénicos y musicales. Uno de los más destacados es la recuperación del arpa, que suena -no lo había hecho desde hacía años- en la Gloria, tras la coronación de la Virgen. Román, profesor de canto, ha eliminado el sonido del órgano que legó Óscar Esplá en algunos momentos, con ánimo de dar protagonismo a las voces corales.

La escenografía también estrena algunas modificaciones. La escena de la Judiada ha cambiado los movimientos sobre el cadafal, para permitir una mejor visualización al público. Los apóstoles abandonan el cadafal para introducirse, en el andador, en otra de las novedades introducidas este año en la representación de La Festa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de agosto de 2002