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ES EL MOMENTO DE... | PROPUESTAS

Las fiestas de la Paloma

Concurso de abanicos pericones. Chotis, churros y verbenas. La manolería, con su punto cañí, y muchísimos vecinos y curiosos vuelven hoy y el 15 de agosto a los barrios castizos de Madrid.

Que Madrid sea villa y corte y que los madrileños tengan corazón tiene, sin lugar a dudas, sus ventajas en el calendario festivo de la capital. Así, si la Virgen de la Almudena fue nombrada patrona de la villa y la de Atocha patrona de la corte, la Virgen de la Paloma, según el programa editado por el excelentísimo Ayuntamiento, fue elegida oficiosamente, por aclamación de corazones del pueblo de Madrid, como 'su patrona'. Además, esta oficiosa patrona que dio título a una de las zarzuelas más celebradas y origen de un catálogo de personajes inolvidables del más recio casticismo (la Casta y la Susana, Don Hilarión, Julián, etcétera) está acompañada en sus fastos por los no menos venerados san Cayetano y san Lorenzo, el primero, patrón de la Providencia y protector de las parturientas, y el segundo, patrón de la manolería.

Las tres fiestas se celebran conjuntamente en tres barrios limítrofes: San Cayetano, el pasado 7 de agosto, por Embajadores, Cascorro y el Rastro; San Lorenzo, hoy 10 de agosto, en Lavapiés, y la Paloma, el 15 de agosto, en la Fuentecilla. Esos tres días, a las ocho de la tarde, sendas procesiones con las respectivas imágenes recorren las principales calles de sus distritos, que rivalizan en el engalanamiento de fachadas, balcones y patios, al tiempo que sus visitantes son invitados por los vecinos a degustar gratuitamente una saludable limoná. Por lo demás, las fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y la Paloma están repletas de sorpresas, concursos, verbenas y actuaciones de todo tipo y condición. Con el límite, naturalmente, de que respondan a un genuino carácter castizo. Desde homenajes a la tercera edad, concursos de chotis, pasodobles, abanicos pericones, piropos y elegancia femenina hasta la elección de guapa con gafas, maja de Lavapiés, y chulapas y chulapos infantiles. Así como campeonatos, entre otros, de mus y de rana. Todo ello amenizado con música de organillo y abundancia de puestos de churros, gallinejas y otros productos no menos típicos. Como afirma el programa oficial de las fiestas: '¿Quién dice que Madrid ha perdido sus raíces? Junto al progreso, el europeísmo y la modernidad, Madrid sabe mantener sus costumbres mejores'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de agosto de 2002