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GENTE

AZNAR RELEE EN MENORCA LAS MEMORIAS DE CHURCHILL

El presidente del Gobierno se ha llevado mucha lectura para ocupar su veraneo aislado en una zona montañosa de Menorca. Aznar pasará la mitad del tiempo de agosto en el mar, otro tiempo en el campo de golf o corriendo por el monte bajo y los caminos de la zona de la casa que ha alquilado. Lleva en su maleta libros gruesos, de autores y temas rotundos. Se ocupará, por ejemplo, del segundo tomo de las memorias sobre la II Guerra Mundial de Winston Churchill. 'Un autor que releo mucho' para comprender nuestra época.

Aznar también abundará en la época fatal del siglo XX con la Historia del III Reich. De Chesterton quiere leer El Napoleón en Nothing Hill. Y en poesía relató que se centrará en la obra de Nicanor Parra, en la antología poética del norteamericano E. E. Cummings y en la segunda parte de la poesía reunida de José Ángel Valente. 'Más todos los papeles de trabajo', añadió.

Los Aznar -el presidente; su esposa, Ana Botella, y dos de sus hijos, Ana y Alonso- habitan desde el viernes en Son Camaró, en Ferreries. 'Este año la familia tiene dos acontecimientos importantes: la boda de nuestra hija Ana en septiembre, y en octubre nuestros 25 años de casado, mis bodas de plata', anticipó el presidente. 'Él no ha tenido un año muy fácil para dedicarse a los preparativos', opinó Ana Botella.

La casa de veraneo está lejos del mar y fuera de las miradas de curiosos y vecinos. El acceso de los particulares es imposible: sólo hay un camino, jalonado por miembros de la guardia civil. Al llegar, se observan los habituales sistemas de detección de intrusos, las cámaras de vigilancia y los enlaces de comunicaciones para conectar al jefe del Gobierno con la realidad nacional y mundial.

La vivienda payesa que decoraron sus propietarios, una familia británica, está encalada y cubierta de teja árabe, y se han incorporado equipos de aire acondicionado. En el exterior, un jardín con cactus. La piscina es de considerable tamaño, con solárium y varios centenares de metros de césped. El pequeño jardín incorpora un minihuerto de subsistencia que ayer tenía los tomates en ciernes de madurar. 'Estamos muy contentos aquí en Menorca; la prueba es que hemos vuelto y esperamos seguir volviendo'. José María Aznar y Ana Botella compitieron con las cigarras y el calor cuando a las once de la mañana se presentaron ante una nube de periodistas. Ella iba con camiseta blanca ajustada y pantalón acampanado con blonda; cinturón étnico y el pelo recogido. El presidente vestía pantalón beis rural y camisa verde claro.

'Estamos encantados con la casa y nos gusta mucho el sitio', explicaron. Comentaron que las restricciones de seguridad y de calendario no les permiten acudir a los eventos festivos populares.

'Nos encanta Menorca', de la que se confiesan 'visitantes antiguos', aunque añoran su época de anonimato en la que 'podíamos venir sin que nadie se enterase'. Los Aznar han decidido pasar 'días tranquilos' y 'ordenados de descanso', porque al presidente le 'hace falta descanso después de la presidencia de la UE, que ha sido de mucho trabajo, y 'con todas las circunstancias políticas'. Tras la conferencia de prensa, el matrimonio Aznar salió a navegar en una Zodiac y luego se bañaron en Cales Coves, hasta hace un par de años la cala de los hippies.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de agosto de 2002