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Ruiz de Lopera declara como imputado por un delito fiscal de más de 10 millones de euros

El presidente del Betis insiste en que ha pagado 'hasta la última peseta' a Hacienda

'Hace dos años me acusaron de romper un cristal y hoy he venido a decir que yo no he roto ningún cristal. Tan fácil como eso'. El presidente del Betis, Manuel Ruiz de Lopera, simplificó ayer así su comparecencia ante la juez que investiga un presunto fraude a Hacienda de más de 10 millones de euros. Según su presidente y propietario, el Betis ha tributado 'hasta la última peseta' y la denuncia de la Agencia Tributaria obedece a una 'diferencia de criterio' entre Hacienda y Tegasa, la empresa que gestiona los derechos de imagen del Betis y de la que Lopera también es el accionista mayoritario.

Manuel Ruiz de Lopera estuvo declarando alrededor de una hora y diez minutos ante la juez Pilar Llorente en el juzgado de instrucción número 17 de Sevilla, pero a la salida le restó importancia a su comparecencia y prefería hablar de fútbol 'que es lo importante'. Su abogado, Jesús Castrillo, sí explicó que el presidente había contestado todas las preguntas de la juez para contribuir a aclarar 'las pocas dudas' que pudieran quedarle después de leer los informes periciales.

'Ilustres peritos y catedráticos en derecho fiscal han concluido que el Betis ha declarado hasta la última peseta y, por lo tanto, no ha eludido impuestos ni ha ocultado nada', argumentó Castrillo. El abogado subrayó que el Betis es el único equipo de fútbol español que tiene superávit y, por tanto, que está obligado a tributar a Hacienda. 'Y tributar a Hacienda puede resultar hasta peligroso', afirmó Castrillo.

Primera comparecencia

La de ayer fue la primera comparecencia de Lopera ante la juez como imputado por un presunto delito de fraude fiscal de la empresa Tegasa, gestora del estadio del Betis y de los derechos de imagen del equipo. Según la denuncia interpuesta por la Agencia Tributaria en diciembre de 2000, Lopera habría dejado de tributar parte del impuesto de sociedades correspondiente a cuatro ejercicios fiscales -entre 1996 y 2000- por un importe superior a 10 millones de euros.

Su abogado, sin embargo, considera que el Betis tiene un presidente 'que sabe gestionar un equipo', y recordó que el club no había tenido ningún tipo de beneficios hasta que llegó Lopera, por lo que no tenía que tributar. Según Castrillo, los informes periciales encargados por el Betis recogen que 'no hay ni una sola operación que no haya sido contabilizada', por lo que no existe delito por ocultación de datos.

Para Castrillo, la denuncia responde a una diferencia de criterio entre Hacienda y Tegasa en torno a si los gastos son imputables a lo ejercicios fiscales en cuestión o si, por el contrario, dichos gastos han de ser activados para ser objeto de amortización con los demás bienes adquiridos.

'Pero cuando uno opina de una forma diferente no quiere decir que esté ocultando nada', subrayó Castrillo, 'porque las amortizaciones son siempre pagos diferidos y el diferimiento en el pago del tributo nunca puede ser constitutivo de delito'. 'Esperemos que este pequeño calvario recorrido por el presidente termine cuanto antes', concluyó el abogado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de julio de 2002